NOVELA

LA DAMA DE ELCHE

Autor: Jorge Mª Ribero-Meneses Lázaro. Obra registrada


1ª versión: Junio 1997
2ª versión: Febrero 2001
3ª versión: año 2010

Notas previas:

Salvo en las partículas gramaticales, la adventicia e inútil consonante Q ha sido sustituida en las páginas de este libro por su precedente kantábrico la K. También han recuperado su ortografía genuina términos como Hiberia, uniberso, olibo, uba, jenealogía, benerar, obeja, baca, llubia, dilubio, basko, bóbeda, bulba, bálbula, hermitaño, bespertino, gabilla, cierbo, selba, silbestre... Y los nombres gentilicios, al igual que los nombres geográficos, aparecen reproducidos con mayúsculas: Europeo, Basko, Español, Italiano...

Mis lectores sabrán disculpar el hecho de que, a la hora de redactar esta obra, me haya decantado claramente por sus ingredientes históricos y poéticos, en detrimento de los novelísticos. Porque lo que más me ha preocupado es que, quienes lleguen a leer estas páginas, lleguen a identificarse y a comprometerse más y mejor con nuestro pasado prehistórico, viéndose "invadidos", a la vez, por toda la fortísima carga poética que inunda esta "novela poética", de principio a fin.

Novela -Ensayo

Las Confidencias de la Dama de Elche

"En estado puro": la Dama en el Olimpo

I. En legítima defensa...............................................
II. La Hija del Sol………..........................................
III. Lertxundiano…………………………………...
IV. ¿Qué es el Espíritu Santo?……………………
V. De cuando mandaban las mujeres.........................
VI. La invención del Matrimonio...…………………
VII. El origen prehistórico de la Semana Santa……
VIII. El hombre que le devolvió la Memoria a la Humanidad……
IX. La Romería de El Rocío………………………….
X. Como caída del cielo..............................................


I. En legítima defensa

Recuerdo aquel día como si hubiese sido ayer. Los hombres y mujeres de la antigua Elche corrían despavoridos en torno a mi Santuario, armados con espadas, lanzas, cuchillos, hoces y todo tipo de aperos. No resultaba difícil deducir lo que estaba ocurriendo. O, mejor, lo que estaba a punto de ocurrir: algún ejército enemigo estaba a punto de caer sobre la ciudad. De repente, se abrieron las puertas del templo y pude reconocer a varios de mis más fieles devotos que venían corriendo hacia mí. Llevaban una carretilla, dos azadas y varias mantas. Llegaron hasta el altar en cuyo centro me encontraba y cogiéndome entre varios con el mayor mimo, me depositaron suavemente sobre la carretilla,


 envolviéndome luego con aquellas mantas que,

 dicho sea de paso, olían horrorosamente mal. Hecho esto, salieron del templo con la misma celeridad con la que habían entrado en él.

Envuelta en aquella apestosa manta, pude notar el traqueteo y los trompicones de la carretilla de madera en la que me habían depositado… Aquella fue la última vez que vi el que fuera mi bello santuario en la vieja Elche y en el que había permanecido, entronizada y benerada- por espacio de no menos de 500 años…

Aunque entre el mal olor, los baches del camino y los botes que fui pegando, aquellos minutos que duró aquel apresurado trayecto se me hicieron horas, lo cierto es que al cabo de no más allá de media hora, mis salvadores se detuvieron y pude oír cómo cavaban afanosamente la tierra con sus azadas. Poco después volvieron a tomarme en brazos y siempre con el cuidado más exkisito me introdujeron en la fosa que habían abierto. Tras lo cual y sin retirar (para mi desgracia) las mantas que me cubrían, pude notar cómo clausuraban la fosa con varias losas de piedra, escuchándose a continuación el rumor de la tierra que caía sobre las losas y que, en unos instantes, volvió a colmar el hoyo abierto por mis adoradores. Hicieron todo esto en el más absoluto silencio.
Allí, en aquella improvisada tumba, abierta con premura y nocturnidad, iba a permanecer enterrada y aletargada por espacio de más de dos mil quinientos años. Nadie volvió a rescatarme de la fosa en la que se me había depositado para protegerme, lo que me hace suponer la triste suerte que debieron sufrir aquellos que con tanto amor trataron de evitar que mi imagen fuese profanada por sus enemigos. Trataron de evitar y lo consiguieron, porque nadie -ni los hombres ni la erosión del tiempo- volvió a acordarse de mí hasta que hace cuatro días, un mes de Agosto del año 1897, unos señores muy distintos de los anteriores fueron a toparse conmigo por pura y simple casualidad. Mis mantas hacía tiempo ya que, venturosamente, habían pasado a mejor vida, descompuestas por la humedad, y recuerdo que mi primera sensación al sentir la caricia del Sol, fue de un inmenso placer. ¡Tanto tiempo sin sentir otra cosa que el frío, la humedad, la tiniebla y la peste insoportable de aquellas repugnantes mantas que me cubrían…!

¡No os lo podéis imaginar! O quizás sí… Intentad haceros a la idea de mi situación: según he podido deducir después de haberme pasado dos milenios y medio cavilando sobre ello, ante la precipitación del rescate de mi imagen, aquella buena gente que me salvó de la destrucción segura que me esperaba si hubiera caído en manos de sus enemigos, echó mano de lo primero que encontró para cubrirme y, de paso, protegerme de los golpes que pudiera sufrir durante mi traslado en aquella destartalada carretilla… Y lo único que encontraron en ese momento de precipitación y de angustia, fueron aquellas mil veces malditas mantas con las que vistieron mi imagen a modo de “amorosa mantilla”… ¿Digo “amorosa”?… ¡ya, ya---¡

Como el Templo de Elche cuyo ábside yo presidía era extraordinariamente sobrio, antes de que me apearan del pilar que me sustentaba (allí en la cabecera de aquel Templo, íntegramente construido en piedra), pude oír cómo mis salvadores discutían entre ellos, tratando de resolver la forma como iban a protegerme para la “mudanza” que me esperaba… Uno de ellos sugería utilizar alguna de las vestiduras ceremoniales que usaban los Sacerdotes en sus piadosos rituales, pero sus compañeros le increparon más o menos con estas palabras: -¡Tú estás loco!, ¿cómo se te ocurre semejante barbaridad? ¿Quieres que la envolvamos en tejidos preciosos de seda, bordados en oro y en plata, para enterrarla en un hoyo en el que esas maravillosas telas no van a tardar ni dos días en pudrirse…?

Decidieron llevarse esas telas consigo y fue entonces cuando el hermitaño que ejercía las funciones de sacristán de aquel Templo (y al que yo conocía bien porque le veía a diario… y sufría su pésimo olor también a diario), sugirió recurrir a las mantas del camastro en el que él dormía y que ocupaba una celducha anexa a la Sacristía del Templo. A todos les pareció acertada aquella sugerencia y el bueno y apestoso del Sacristán corrió en busca de aquellas mantas que le habían abrigado de noche durante años y que, aunque no me consta porque yo no he estado nunca al tanto de estas menudencias, puedo aseguraros que no habían sido lavadas jamás desde que fueron tejidas…

¿Qué sucedió? Pues lo que resulta fácil de deducir: ni aquellas mantas habían sido lavadas jamás, ni tampoco el Sacristán debía tener entre sus costumbres la de mantener unas relaciones asiduas y cordiales con el líquido elemento. Total, que el hermitaño olía a rayos, pero como al menos se aireaba durante el día, pues la cosa resultaba más o menos tolerable… Pero sus mantas, que no conocían lo que era el agua…, ni tampoco el aire, tenían ese olor a guarrería superconcentrada que, cuando alcanza el olfato de cualquier persona mínimamente limpia, le bofetea con violencia y con insistencia, hasta dejarle prácticamente sedado y fuera de combate… ¿Os imagináis lo que es un olor a pies que se ha ido acumulando y macerando durante años, así como los buenos vinos se forjan en las barricas y toneles en los que se almacenan, pero en este caso no en versión espirituosa sino repugnantemente asquerosa?

Yo creo que el Sacristán no lavaba las mantas para quedarse nokeado por su pestilente olor en cuanto se estiraba bajo ellas, a la llegada de la noche… A falta de las pastillas para dormir, que por aquellas calendas todavía no se habían inventado…

Sí, era un horroroso olor a pies que echaba para atrás como una violentísima bofetada, pero al que, en mi caso, mal podía eludir yo cuando me vi completamente envuelta en aquellas mantas que habían cubierto a aquel cerdo ermitaño durante años y que, a modo de vendaje o mortaja, me envolvieron a mí durante un interminable milenio y medio, hasta que finalmente la humedad pudo con ellas y fueron descomponiéndose hasta llegar finalmente a desaparecer…

Imaginaos lo que supone permanecer enterrada y, por ende, sin ventilación ninguna, durante un milenio y medio, talmente como si me hubieran guardado en el calcetín del hombre más guarro del mundo… Porque hay que decir que aquellos buenos hombres (todos ellos fieles devotos míos) deduciendo erróneamente que yo carezco de olfato por estar labrada en piedra, me envolvieron a conciencia en aquellas vomitivas mantas y si no fuera porque las imágenes de piedra carecemos de aparato digestivo (y más en mi caso, que soy sólo un busto y no una escultura de cuerpo entero…). me habría pasado esos mil quinientos años vomitando… ¡Qué peste más horrorosa…! Por mucho que lo intentéis, no conseguiréis llegar a imaginarlo… Si a las Diosas nos estuviera permitido emitir tacos y palabras gruesas y malsonantes, podría aportaros una larga descripción de calificativos que hicieran justicia a aquella pestaza nauseabunda, que resultaba infinitamente más asquerosa que el culo de una vieja que no se ha lavado en su vida…, o que el sobaco de un cocinero que fuera tan poco afecto al agua como el gorrino del hermitaño de los c… (¡ay, que se me escapa!) que atendía al culto de mi Templo y que me atufó durante no menos de 20 años… Pero como el Templo permanecía abierto durante varias horas al día, la cosa resultaba soportable y llevadera… Si no hubiesen adoptado la sabia medida de ventilar mi Templo, la concentración en él de tanto cerdo peregrino como acudía a rendirme culto, habría acabado convirtiéndose en una suerte de bomba fétida que les habría narcotizado a todos, sumiéndoles en trance. Pero no en un trance místico sino en un trance péstico… Sí, si no hubiesen ventilado mi templo a diario, todos mis fieles devotos habrían salido de él como si estuvieran drogados y emborrachados al mismo tiempo. Vamos, con un pedo como una catedral... Y disculpadme esa leve licencia idiomática…


Bueno, pues así he vivido yo, pedo perdida, durante mil quinientos años, por culpa de aquellas p…s mantas en las que mis “salvadores” me envolvieron en funesta hora… Y escribo “salvadores” entre comillas porque debo confesaros que más de un millón de veces me he acordado de las respetabilísimas madres que les alumbraron, por haberme salvado. Francamente, habría preferido que los profanadores de mi Templo me hubieran convertido en gravilla o me hubieran aprovechado como sillar en los cimientos de un nuevo Santuario, a tener que vivir el suplicio de pasarme un milenio y medio oliendo una concentradísima esencia de olor a pies, a culo, a sobaco y a otras cosas, todo ello bien macerado y amalgamado hasta llegar a convertirse, más que en simple bofetada, en auténtico huracán aromático… Bien, pues ¿os imagináis lo que es vivir más de mil años envuelta en un huracán semejante…? Por eso he empezado por deciros que he vivido todo ese tiempo aletargada…

Ésa acabó siendo mi única defensa: conseguir que aquel olor nauseabundo me sedase y me produjese un sopor irresistible…

¡Y después se extrañan algunos de que yo aparezca tan seria y hasta adusta en esta escultura mía, hoy unibersalmente célebre…! ¿Qué otra cara podría habérseme puesto después de pasarme mil años y medio envuelta en el calcetín más asqueroso del mundo? Los mil años siguientes resultaron ya mucho más llevaderos. Y así hasta que un buen día me desenterraron por azar y me descubrieron al fin…


Bueno, y lo que sigue después de esto lo conocéis ya tan bien como yo: el revuelo que se organizó en España y en todo el mundo tras mi exhumación, las encendidas polémicas que surgieron en torno a mi identidad, la venta que de mí se hizo a un país extranjero...etc. etc. Todo esto hasta llegar a este año de 1997 en que se celebra el primer centenario de mi hallazgo y en el que me han sucedido tal cúmulo de cosas importantes que por nada del mundo dejaría de contároslas.

Vamos, pues, a ello.

El caso es que hasta estas alturas del Olimpo y viniendo a perturbar con ello el sosiego del que el Panteón divino goza desde que los seres humanos dieseis en olvidaros de nosotros los dioses mitológicos, ha llegado la noticia de que cierto profesor norteamericano ha publicado un libro desacreditando esa preciosa imagen mía a la que hoy conocéis con el nombre de Dama de Elche. Bien, como kiera que esta acusación propalada por ese estudioso norteamericano deja mi nombre y mi honorabilidad seriamente en entredicho, amén de cubrir de oprobio la escultura que me es más kerida, he decidido tomar cartas en el asunto y apearme de mi celestial estrado para demostrar hasta qué punto yerra ese díscolo admirador mío de la otra orilla del Occéano. En consecuencia, he decidido usar de mis infinitas e inefables prerrogativas divinas para conseguir, primero, que mis pensamientos tomen la forma de palabras y, segundo, que esas palabras consigan superar las siderales distancias que separan mi mundo del vuestro.

El hecho de que cien años después de su hallazgo mi precioso busto de Elche no haya conseguido ser plenamente identificado, justifica el que estudiosos como John F. Morphi,

alentados por la falta de argumentos sólidos respecto al origen y significado de mi escultura, la emprendan contra ella desde la seguridad que les proporciona el hecho de saber hasta qué punto resulta problemático probar la antigüedad de una obra labrada en piedra. Pero con lo que mister Morphi no había contado era con que, a falta de mejores adalides, fuese yo misma la que decidiera defenderme y, por así decirlo, rehabilitarme. Vamos, que renunciase a los abogados de oficio y que asumiese mi propia defensa en este pleito. Que eso es, ni más ni menos, lo que me dispongo a hacer a partir de este instante. Y me dispongo a hacerlo teniendo como norte dos objetivos muy precisos: por una parte probar mi autenticidad, la de vuestra Dama de Elche y, por otra, esclarecer para siempre su identidad y significado.

Bueno, si he de ser sincera, creo que existe un tercer objetivo (en este caso estrictamente femenino) que me mueve en todo este asunto. Porque tengo que confesaros que las Diosas somos, por encima de Diosas, mujeres. Y como mujeres, un tanto proclives a la curiosidad. Y también y por lo menos en mi caso -¿por qué no reconocéroslo?- al deskite. Me gustaría conocer de verdad a este buen señor americano que la ha emprendido contra mí. Pero no me conformo con esto. Además de penetrar en su interior, confieso que me encantaría darle un pequeño escarmiento… Vamos, que no se vaya de rositas después del desaguisado que ha organizado y del bochorno que me ha producido al ponerme en ridículo ante medio mundo. Tengo que reflexionar más profundamente sobre ello pero, sea lo que sea, algo tendré que tramar para que el bueno de Morphi aprenda la lección y no vuelva a ir por ahí confundiendo con sus elucubraciones la buena fe de las gentes. Voy a intentar trazar un plan. Una especie de piadosa, inocente, aleccionadora y hermosa venganza ilicitana, acorde en su concepción con el talante que anima mi incorpóreo y divino espíritu. Sí, algo tengo que hacer. Aún no sé qué, pero algo voy a hacer.

El caso es que la única prueba definitiva y concluyente respecto a la autenticidad de mi imagen de Elche, os la proporcionará el hecho de llegar a saber a quién representa. Por eso y porque anda un tanto olvidada y desprestigiada la Mitología entre vosotros, he decidido hablaros largamente sobre mí. Y me apresuro a preveniros de que mi idiosincrasia tiene muy pocos puntos en común con la que vosotros conocéis y con todos esos miles de fábulas que os han legado los autores antiguos y en las que, para empezar, se me presenta con cientos de nombres y de identidades diferentes, harto repulsivas cuando no ridículas la mayoría de ellas. Sospecho que sólo si me desnudo completamente ante vosotros -y muy en especial ante el incrédulo mister Morphi- conseguiré que creáis en mí. Y ocioso es decir que no os estoy hablando de emular a las representantes del mundo del colorín y del famoseo, mostrándome ante vuestros ojos en la apoteosis de mi desnudez corporal. Ya sé que esto se estila mucho en vuestra época, pero no es el afán por regalaros la vista sino el espíritu lo que me ha movido a acercarme hasta vosotros. Pienso, en efecto, que sólo en la medida en que logre descubriros todos los secretos de mi identidad, habré conseguido autentificarme y autentificar al propio tiempo a esa vastísima y hoy casi desconocida cultura ibérica que fue en definitiva -y con la venia de mister John F. Morphi- la que me gestó. La que me gestó doblemente: porque ella fue la que me esculpió y, lo que es mucho más importante, la que me dotó de vida y de esencia. Lo que kiere decir que a través de este libro voy a tratar no sólo de rehabilitarme sino, sobre todo, de rehabilitar a esa hoy menospreciada historia antigua de Hiberia a la que el desconocimiento ha relegado a una posición marginal y harto injusta. Ojalá que contribuya con ello al éxito de la magna exposición itinerante que sobre la cultura ibérica va a desarrollarse en Francia y en España a lo largo del año 1998... 

II. La Hija del Sol…

Como primera providencia y para que John F. vaya abriendo boca y preparándose para lo que se le viene encima, he pensado que sería muy oportuno que recibiera una carta mía en la Unibersidad en la que imparte sus clases. Merced a mi condición inmaterial, yo podría permanecer a su lado en el momento en que lea mi misiva, dándome el soberano gustazo de contemplar el estupor que esas líneas habrán de producir necesariamente en él. A partir de ahí y a tenor de cuál sea su reacción, ya iré pensando cuáles han de ser mis pasos posteriores.

En cualquier caso, lo que sí tengo perfectamente claro es que debo ponerme en contacto de inmediato con el bueno de John F. Morphi. Digamos que siento la imperiosa necesidad de descargar en él todo cuanto llevo dentro. Estoy segura de que las mujeres que me leáis lo comprenderéis. Y es que, os lo aseguro, también las Diosas reventamos si no podemos soltar determinadas cosas. Ésta es la tesitura en la que me encuentro en este momento: o logro que este buen señor se entere de todo lo que pienso sobre él y sobre ese librajo suyo en el que dice que soy más moderna que el plástico..., o reviento. ¿Pero quién se habrá creído este señor que es? ¡Atreverse a considerarme un fraude! ¡No, esto no se lo paso, ni borracha de horchata alicantina! ¡Vamos, que éste se va a enterar de lo que vale un peine…, y una Dama!

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Poco a poco voy teniendo mi plan Morphi perfectamente delineado, así como tramada mi piadosa, divina y, sobre todo, femenina venganza ilicitana. Empiezo a comprender que para llevar a término mi inocente revancha, es necesario que me involucre mucho más en ella, cruzando la frontera que separa los dichos de los hechos, la ficción de la realidad. Debo salir, pues, del confortable ámbito de lo que ahora conocéis como la realidad virtual y meterme de lleno y con todas las consecuencias en el peliagudo ruedo de la realidad estricta y sin paliativos. En esa imparable vorágine del espacio y del tiempo de la que, por ventura, nos mantenemos suficientemente alejados los inkilinos del Olimpo. Porque lo nuestro es estar, kedar y permanecer, en tanto que lo vuestro es correr, vibrar, trepidar...y pasar. A nosotros los dioses no nos pasa nada, pero gracias a ello, no pasamos. A vosotros los seres humanos os pasa absolutamente de todo y, debido a ello, acabáis pasándoos y pasando. Ésta es la diferencia entre vivir en la finitud y en la infinitud. Lo vuestro es un relámpago en la tiniebla, radiante, hermoso y efímero. Lo nuestro es la penumbra constante, eternamente mortecina, sí, pero también eternamente apacible. Muchos de vosotros, sobre todo de vosotras, apeteceríais una existencia semejante. Para otros, sin embargo, esto sería lo más parecido a eso que denomináis el infierno y que aprovecho para deciros que es uno más de los infinitos cuentos tártaros que os han colado. Porque ni existe ni ha existido jamás. En todo caso, si algún Infierno existe, ése es el que las malas personas consiguen crear en la Tierra alrededor suyo… Pero ésa es harina de otro costal, sobre la que algo os contaré más adelante…

No sé durante cuánto tiempo (¡qué palabra esta tan incomprensible para mí!), pero estoy decidida a introducirme en esa misma realidad terrestre en la que vosotros os desenvolvéis, adoptando una apariencia humana y fijando mis reales en el entorno de la misma Unibersidad norteamericana en la que desarrolla su labor docente nuestro amigo Morphi. Voy a meterme en el mundo de John F. y voy a hacerlo bajo la identidad de una licenciada española que ha decidido realizar su doctorado en esa unibersidad americana. Lo que sigue es fácil de imaginar: mi rostro va a ser el de la propia Dama de Elche y mi nombre remedará también al que designara a la Dama y sobre el que os hablaré más adelante. Voy a ser, pues, una especie de Dama de Elche versión 2010, aunque, eso sí, vestida de manera acorde con vuestra época. O, por lo menos, vestida así habitualmente, lo que no excluye la posibilidad de que, en el momento que considere oportuno, opte por lucir un atuendo idéntico al de mi imagen ilicitana. ¿Os imagináis la expresión de asombro de ese engreído de Morphi cuando se encuentre con una joven española idéntica a la Dama de Elche? Por nada del mundo me perdería ese momento.

Pero cada cosa a su tiempo. Vayamos por partes. Ahora lo que toca es que, para empezar a ambientarme, me dé una vueltecita por mi patria chica del País Basko y que allí, en el mismo pueblecito en el que nací, busque la colaboración y la complicidad de algunos de mis paisanos, para acabar de redondear mi plan de acción… Ya sé que estaréis pensando en que yo ya no puedo conocer a nadie allí, después de tantos siglos ausente de mis lares euskaldunes… Pero ése es sólo un detalle sin la menor importancia, porque lo que vosotros no sabéis es que los seres humanos os repetís, casi idénticos, a lo largo de las generaciones… Que es algo que, de alguna manera, os convierte casi casi en seres inmortales… A la gente que haya llegado recientemente a mi pueblo, es cierto que no la conoceré, pero a los descendientes de los que fueron mis paisanos, podré identificarlos al instante…

¡Ah!, por cierto, se me olvidaba deciros que mi pueblo, la Cuna de la Diosa, se llamaba ZAMALLA,



aunque hoy unos la llaman Zumaya y otros Zumaia (lo mismo me da, que me da lo mismo)… Es un pueblecito delicioso, situado en la Costa de Gipuzkoa entre Deba, Getaria, Orio y Zarauz y, por lo tanto, muy próximo a Donostia…

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Ha sido emocionante regresar a mi pueblo natal, aunque no os ocultaré que también algo triste, porque ha crecido muchísimo y ya nos es aquella aldea de pescadores que yo recordaba. Por no haber, ya no quedan ni barcos de pesca… Aunque, eso sí, fabrican unos barcos preciosos en unos Astilleros que hay junto a la ría y que se llaman Balenziaga… He podido verlos porque después de saludar a Arritxu Bidasoro (que es un calco de sus remotas antepasadas a las que tanto traté y tan bien conocí), he reconocido a Mikel Angelo Muguerza porque andaba trajinando con unas curiosas alas junto a la Ría…

Es clavadito, también, a un antepasado suyo que se lanzaba al mar desde los acantilados, atado a unas alas con las que planeaba hasta posarse sobre las aguas del mar... Todo fue bien, hasta que un buen día tuvo la mala fortuna de ir a acabar su vuelo en medio de varios tiburones que pasaban por allí, y al pobre antepasado de El Kóndor (así me ha dicho que le llaman), se lo merendaron enterito, con alas y todo… Ya le he dicho a su descendiente que se ande con cuidadín y que no planee sobre el mar, porque gasta muy malas pasadas. Es preferible que se dedique a otras aficiones mucho menos peligrosas… Como la de dar galletas Eroski a los pajaritos…, que para mi sorpresa es lo que estaba haciendo cuando le encontré junto a la Ría. Debe ser el primer Kóndor de la Historia que en vez de zamparse a los pobres pajaritos…, les alimenta con galletas María…


 ¡Cómo han cambiado los tiempos!

Como tuve mucha amistad y confianza con sus antepasados y como él también, al igual que ellos, es medio ave, me ha parecido que era la persona ideal para confiarle mis planes de regresar a la Tierra, con el fin de desmontar los infundios que el norteamericano Morphi ha urdido contra mí. Cuando se lo estaba explicando, he notado cómo sus ojos se iban iluminando poco a poco, hasta estallar en una abierta sonrisa que me ha sorprendido. Ha notado mi sorpresa y entonces se ha apresurado a aclararme que su reacción se debe a que él ha vivido la mayor parte de su vida en los Estados Unidos y que, por consiguiente, no sólo habla inglés a la perfección sino que conoce muy bien aquel país. Por todo lo cual, se ha ofrecido en el acto para ayudarme en todo lo que necesite… Y entonces ha añadido: -Como soy medio americano, un señor muy raro que vive en mi misma casa y que se dedica a la investigación histórica, me ha puesto el sobrenombre de El Kóndor… Ya te lo presentaré. Se llama Meneses y es un cachondo mental de mucho cuidado… Seguro que en este mismo momento se está tronchando de risa. No hace otra cosa. Eso, escribir de sol a sol y enviarme “imagenarios” para que los recicle con música de Lertxundi…


Como notó por mi expresión que esto último me sonaba a música celestial, mi amable paisano tuvo la santa paciencia de explicarme con todo lujo de pormenores quién es ese Lertxundi y lo que son esos tales “imagenarios” con los que le incordia Meneses y que, según me dijo, responden también a las siglas PPs…


Si yo misma no fuera Diosa, al escuchar todo lo que me explicó El Kóndor, tendría que decir que fue como si Dios me viniese a ver, porque emulando a Meneses, le pedí a mi paisano que me confeccionase un “imagenario” de ésos que él produce en la Bodega de PPs que tiene junto a la ría y frente a los Astilleros…


 Y ya, puestos a pedir, le pregunté si tendría inconveniente en traducirme al inglés la carta que quiero escribirle a John F. Morphi y que, si la escribo en euskera, que es mi lengua materna, le va a sonar a chino…

El Kóndor me ha dicho que eso es cosa hecha. O sea que ya lo veis, en mi primera escapada a la Tierra, las cosas no han podido irme mejor y ya tengo toda mi estrategia preparada. Incluso he aprovechado mi encuentro con Arritxu, que he comprobado que viste con muy buen gusto, para pedirla que me aconseje sobre el tipo de ropa que debo ponerme para impresionar a ese profesor norteamericano… Ha sido un encanto y me ha dado todo tipo de detalles, tanto exteriores como “interiores”… ¡Hay que ver cómo han cambiado los tiempos…! Antes sólo existían los atuendos “exteriores”… Y de ahí para adentro, todo era “transparente”…


Sí, junto a la historia, con minúscula, de mi pleito científico con John F. Morphi, y al igual que ahora estoy haciendo, voy a tratar de contaros todas las peripecias de mi relación con mi detractor. Porque una parte de mi venganza va a consistir en hacerle creer que me he enamorado de él y, de este modo, lograr que se enamore de mí. Y ésta es la razón por la que le he pedido al Kóndor que me elabore uno de esos “PPs” románticos que tanto le gustan a él y que, según parece, borda…


Aparte de mi pleito con Morphi y de mi fingido romance con él, aún encontraré tiempo para hablaros de los orígenes de la Humanidad, cuando vuestros antepasados no conocían asunto que más les apasionara que el hecho de llegar a descifrar cómo se había producido el nacimiento de la Vida sobre la Tierra y cómo había sido engendrado el primer ser humano. O, mejor, la primera Mujer, madre y antepasada común de todos los habitantes de vuestro planeta...
El ser, en suma, al que representan todas las Diosas, Venus y Damas antiguas, sea cual sea la Cultura a la que pertenezcan.

En suma, que me propongo desvelaros mi secreto o, lo que es lo mismo, ir desgranando las razones por las que mi imagen de Elche aparece ataviada con unos aderezos tan insólitos y peculiares. Unos aderezos que, como vais a poder seguir descubriendo, resultaba del todo punto imposible que un escultor del siglo XIX, desconocedor del misterio que encierro, pudiera haberse inventado o, simplemente, deducido. Y mi secreto -como me propongo contaros a lo largo de estas páginas- no es otro que el de que ese precioso busto que de mí labrasen los antiguos Iberos y al que hoy designáis con el nombre de Dama de Elche, reúne en sí mismo todos los símbolos fundamentales del más antiguo e importante de todos los mitos concebidos por el ser humano: el que trataba de dar una respuesta lógica y coherente al misterio sobre el origen de la Vida. O, para decirlo más claro aún, vuestra Diosa de Elche ha sido representada luciendo un atuendo genuinamente estelar, en el más serio, sagrado y remoto sentido de este término. No en balde, yo era reconocida como la Hija del Sol.



En suma, que si además de ilustraros sobre mí con estas páginas, consigo que mis peripecias os resulten distraídas y os entretengan, entonces me daré por más que satisfecha, retornando a mi clausura del Olimpo con el compromiso firme de no volver a importunaros nunca más.


Bien, ahora que ya estáis más o menos situados, creo que ha llegado el momento de que conozcáis la carta que quiero entregarle a Morphi en su Unibersidad americana. El mismo Kóndor me ha hecho la traducción al castellano:



Mi querido John F. Morphi:


No me resulta difícil adivinar la cara de estupefacción que se te va a poner cuando estas líneas y su PPs anexo lleguen a tus manos. ¡Cómo podías imaginar que fuese yo misma, la Diosa que aparece reproducida en esa escultura de piedra caliza por la que tanta fobia sientes, la que asumiera mi propia defensa y pusiese de manifiesto la ligereza con la que te has conducido en este asunto!


Ya dabas la batalla por ganada. Pensabas que toda España era orégano y que ibas a cosecharlo todo tú solito, dejando a las gentes de esta tierra sin orégano, sin Dama de Elche e, incluso, sin esa honrilla que todos los Españoles sienten por el hecho de poseer la que algunos reconocen como la más hermosa y perfecta escultura antigua descubierta hasta hoy en el mundo.


Pero, ¡ay!, con lo que no habías contado es con que esta Española de piedra caliza, esta especie de Agustina de Aragón o de Mariana Pineda fosilizada, iba a verse bendecida con el don de la palabra y a ser ella misma la que te pusiera las peras a cuarto. Mas, ya lo ves, España les reserva siempre alguna sorpresoide a sus conkistadores y en lo que a ti respecta, y debido a mi inesperada aparición en escena, lo que se anunciaba como un paseo triunfal tuyo por las tierras de Celtiberia, promete convertirse en un descalabro para ti y para tu empeño en convencer a todos de que yo soy tan moderna como los chupa-chups

o como ese nuevo invento al que llamáis Internet.

 Por decir algo…

No te oculto, mi kerido John F., que aprecio en grado sumo el interés que has demostrado por mí, así como la celebridad que con tu libro has añadido a la fama unibersal que mi imagen descubierta en Elche ya gozaba desde hace luengos años. No seré yo, pues, la que cuestione la oportunidad de tu libro, aunque sí tengo que lamentar que el esfuerzo que has realizado no haya corrido parejo con tu acierto al materializarlo. Y es que, mi apreciado John, así entre nosotros, no me negarás que te has pasado "doscientos pueblos"... Porque, ¡mira que decir que me habían labrado el día antes del "fingido descubrimiento de mi imagen"! Hombre, John, un pokito de por favor…. Porque no es preciso saber mucha Arkeología para darse cuenta, así a bote pronto, de lo viejísima que es mi escultura descubierta en Elche…
Aunque Diosa y, por ende, unibersal, no por ello puedo olvidar que fueron las gentes de Hiberia las que me dieron vida en su imaginación, esculpiendo además millares de imágenes o Damas en las que, con mayor o menor inspiración y acierto, dejaron plasmada la profunda devoción que sentían por mí. ¿Cómo kieres, pues, que me desentienda de este asunto y que contemple, impertérrita y de brazos cruzados, el estropicio que has organizado con ese libro o libelo sobre mí?



No sé, pero me da la sensación de que vas a salir un tanto traskilado de todo este asunto. Porque, sí, reconozco que has conseguido conmocionar a toda España con tu tesis. Y hasta presumo que al calor del escándalo que has provocado, tu libro habrá conocido una difusión y unas ventas más que notables. Pero... ¿y qué?, ¿de qué va a servirte todo eso una vez que la publicación de estas páginas (y de otras de carácter científico que le tengo encargadas a un señor de Zumaya), demuestren de manera inequívoca e inapelable que, como dicen los Españoles, "has metido la pata hasta el pescozón"?


Como deidad inmaterial que soy (ajena por lo tanto a las disensiones e inquinas humanas), puedes estar completamente seguro, mi keridísimo John F., de que no es en modo alguno el propósito de desacreditarte el que me mueve a "emitir" estas líneas a través del espacio interestelar. Lo que sucede es que, como cualquier divinidad mitológica que se precie de serlo, siento un enorme respeto por la verdad. Lo que kiere decir que no puedo permanecer impasible cuando veo cómo esa verdad se ve gravemente mancillada, afectando además a la inmaculada aunque rancia memoria de mi nombre.


Cuando veo que fundamentas la falsedad de mi busto ilicitano en el hecho de que en el siglo XIX se esculpieran o pintaran rostros femeninos semejantes al mío, no puedo evitar sonreírme. Porque facciones femeninas semejantes a las de mi imagen de Elche, pueden reconocerse en mujeres europeas del siglo pasado, de éste y de todos los siglos. Y desde el momento en que esas mujeres de mirada profunda y enigmática han existido, cabe la posibilidad de que los artistas las hayan inmortalizado en sus obras. Vamos, que si mi imagen es falsa, también podría decirse lo mismo de pinturas como la Gioconda,
aduciendo que existen mujeres en esta época que tienen una cara y una expresión similares a la suya. Estos argumentos no son consistentes, mi kerido John, como no es serio tampoco eso de decir que mi busto no es auténtico porque está demasiado bien ejecutado. Porque es demasiado perfecto. O sea que por esa misma regla de tres, todas las obras sublimes que ha creado el ser humano, son falsas. ¡Pero hombre!, ¿cómo se te ha ocurrido decir un disparate semejante?


La inconsistencia de los argumentos con los que construyes tu tesis, se pone en evidencia en la comparación que estableces entre la calidad de las dos Damas más relevantes descubiertas en España hasta la fecha. La prueba de la falsedad de la de Elche, dices, la ofrece la mayor toskedad de la de Baza,
descubierta más tarde. ¡Valiente argumento! Eso viene a ser algo así como afirmar que las pinturas de Altamira
son falsas...,
porque muchos miles de años más tarde se ejecutaban, en las propias cuevas españolas, pinturas rupestres de una calidad ínfima.

En el Arte, como en todo, la calidad es rara y escasa. Lo común, lo que abunda, es todo aquello que se mueve dentro de los parámetros de la normalidad. Las obras maestras, "les chef-d´oeuvre" como las denominan los Franceses, acostumbran a brillar por su ausencia. Son las excepciones, no la regla. Lo que kiere decir que mi imagen de Elche es una de esas gloriosas excepciones que os ha legado el genio humano y que viene a suponer la enésima confirmación del altísimo nivel cultural alcanzado por las viejas civilizaciones ibéricas. Recuerda si no, amigo John, las pinturas rupestres de Cogul
 O los dólmenes andaluces como La Cueva de Menga,
que antes de que mi amigo Meneses descubriese el Puente pre-glacial de Zumaia,
 eran los más viejos monumentos arkitectónicos de vuestro planeta.


Cuando dices que mi imagen ilicitana tiene que ser falsa porque es demasiado perfecta, me recuerdas a aquellos sabios franceses del siglo XIX que utilizaron el mismo argumento para intentar “demostrar” que las pinturas de Altamira eran falsas y que habían sido pintadas por su descubridor. Ya ves que no eres demasiado original y que has ido a recurrir a un argumento que ya está un pelín gastado. Tiempo después aparecieron en Francia otras pinturas análogas a las santanderinas y los "sabios" galos (y con ellos todos los europeos, incluidos los españoles, que habían coreado su tesis) tuvieron que desdecirse y entonar el "mea culpa". Lástima que en este caso, todo ese sucio contencioso científico le costase la vida al pobre Marcelino Sanz de Sautuola,

descubridor de aquellas maravillosas pinturas.


La Dama es una obra de arte excepcional. Ahora bien, lo que no es excepcional es que haya sido descubierta en un país que, tanto en su Antigüedad como en su Modernidad, está sembrado de obras de arte excepcionales.


Aunque tú no hayas caído en la cuenta de ello, lo menos importante en todo este asunto es el hecho de conocer cuál pueda ser la antigüedad de este busto mío. De lo que realmente deberías haberte preocupado es de llegar a descifrar todos los mensajes que contiene, cual si de un auténtico jeroglífico se tratase. Mensajes que, una vez llegues a conocerlos, van a dejarte tan petrificado como esta imagen mía a la que denomináis Dama de Elche y que es, en efecto, una pieza única. La única escultura de estas características que se ha descubierto en el mundo. Lo que elimina de raíz cualquier posibilidad de fraude. Las falsificaciones se inspiran y apoyan siempre en obras conocidas y, por ende, convencionales. O sea que el supuesto autor moderno de mi busto, de haber existido, habría labrado una diosa análoga a todas aquellas que se han descubierto en el entorno del Mediterráneo. ¿No te parece lo más lógico? De este modo y tratándose de una obra "normal", no había razón para que nadie pudiera cuestionarse su autenticidad.


Mira John, para ejecutar una escultura como la Dama se necesita mucho más que saber esculpir. Incluso te diré más: saber esculpir es en este caso lo de menos. Porque, por encima de todo y como vas a tener la oportunidad de descubrir a través de estas páginas, este busto mío constituye un verdadero Tratado de Historia,
al tiempo que un Compendio de Mitología.

Bien se aplica pues aquí, aquel viejo axioma que pretende que "una imagen vale más que mil palabras". En este caso, más que mil libros. O que diez mil, si se trata de libros tan poco atinados como el tuyo, amigo John F.
Te aseguro que no existe una sola escultura antigua en el mundo, de cuantas se han descubierto hasta la fecha, que arroje mayor luz que la mía sobre la civilización que la gestó. Y es sobre esto, John F. Morphi, sobre lo que deberías haber investigado, en vez de perder el tiempo urdiendo una teoría
sin pies ni cabeza.


Si en vez de malgastar tus esfuerzos los hubieras concentrado en descifrar el misterio de esa verdadera enciclopedia pétrea que es mi escultura de Elche, imagínate el impagable servicio que le habrías prestado a la Cultura, así como la fama y nombradía que ello te habría granjeado. Pero no, en lugar de crear, has preferido decantarte por lo más fácil y socorrido: destruir... En este sentido, y haciendo un fácil juego de palabras, alguien podría decir que el libro de Morphi ha tratado de mofarse de la cultura española....


Es una verdadera lástima que no me consultases antes de escribir tu libro. Pero, en fin, el asunto ya no tiene remedio. ¡Tantos miles de veces como habrás contemplado mi imagen... y no has sido capaz de escuchar todo lo que está proclamando a gritos!
Estamos en lo de siempre: el problema no es que mi imagen no sepa hablar, sino que no se la sabe entender. Porque sus palabras, elocuentísimas, son los símbolos que la adornan. Símbolos entre los que, evidentemente, destaca su singularísima cofia.

Ese abigarrado y aparatoso "sombrero" formado básicamente por un gorro cónico y por dos discos o rodetes que flanquean el rostro. En su momento te daré a conocer el secreto de todos estos perifollos, las fascinantes historias que se ocultan detrás de ellos, pero ahora no quiero dejar de llamar tu atención sobre el hecho siguiente: tú dices que mi imagen de Elche es moderna y que fue "inventada" por sus supuestos descubridores. En este caso -y no hago sino seguir tu propio razonamiento- ese complicado sombrero que luzco en esta escultura sería fruto, también, de la imaginación de sus autores. Porque te hago notar que en el año 1897 no se había descubierto en el mundo ninguna figura femenina antigua que apareciese adornada con un tocado semejante. Luego si no existía ningún modelo en el que los pretendidos autores modernos de la Dama hubieran podido inspirarse, debemos deducir que el sombrero de marras fue inventado por ellos. Bueno, pues si esto es así, ¿kieres decirme, amigo John F. Morphi, cómo se explica que noventa años después del hallazgo de la Dama de Elche fuese a producirse el descubrimiento de otra dama ibérica que presenta un sombrero menos barroco pero de idéntica factura al que yo luzco? Y me estoy refiriendo, como imaginas, a la Dama del Cabezo Lucero,
hallada en la propia región de Valencia en 1987.

Observa este guiño numérico del Destino: mi imagen de Elche aparece en 1897; la del Cabezo Lucero en 1987; y la polémica sobre la autenticidad de mi escultura (que confío kedará zanjada para siempre con estas líneas), cristaliza en 1997. Va de SIETES. Y es que los dioses hacemos bien las cosas, aunque vosotros os empeñéis en atribuir estas coincidencias a la “casualidad”. La casualidad no existe, kerido John… Y si no, te aconsejo que cuentes las jarritas que configuran el precioso collar que viste mi busto ilicitano: justamente SIETE jarras. También vas a saber, en su momento, por qué son precisamente SIETE y por qué me adorno con unas jarras y no con unas gemas o piedras preciosas como parecería lo lógico.


Pero no paran aquí las cosas. Si observas mi collar inferior en la Dama de Elche, formado por una especie de lengüetas, verás que es también idéntico al que cubre el busto de la Dama del Cabezo Lucero. Y para que la carambola sea completa, pues resulta que existe una tercera Dama, la de Baza, que aparece engalanada exactamente con el mismo tipo de collar. Collar compuesto, una vez más, por SIETE lengüetas. Y esta última, la Dama de Baza, fue descubierta en 1971.
¡Y vengan SIETES!


En una palabra, que las tres Damas más notables se autentifican entre sí mismas. Porque descubiertas en tiempos muy distintos, presentan unas afinidades que yo me atrevería a calificar de escandalosas, si no fuera porque este tipo de vocablos no parecen los más adecuados para ser utilizados por una Dama, en este caso no pétrea sino Celestial. Convendrás, pues, conmigo en que el por ti imaginado autor de mi busto de Elche, además de un soberbio escultor y de un auténtico sabio en cuestiones mitológicas, tendría que haber sido un portentoso vidente y un profeta. Vaya, poco menos que un dios. Porque hace falta ser muy clarividente para “inventarse” una dama ibérica y que ésta resulte ser idéntica a otras dos que todavía iban a tardar casi un siglo en aparecer...


¡Ay, John F., John F., cómo has metido la pata!


Los símbolos que configuran el ornamento de todas las Damas, no sólo son importantes por lo que sobre ellas enseñan. Su principal interés estriba en que gracias a ellos resulta posible recomponer retazos importantes de vuestra historia más remota. Algo de ello vas a poder conocer, también, en estas páginas.

Y con esto concluyo la que sin duda habrá sido la primera carta "divina" que has recibido en toda tu vida. Ojalá que te haya aportado alguna enseñanza. De todos modos, estoy convencida de que en lo sucesivo te lo pensarás dos veces antes de escribir un libro como el que has escrito. Máxime si ese libro versa sobre algo relacionado con España.


Muy cordialmente tuya,

(Firmado: la Dama de Elche)


¡Ah!, se me olvidaba, si tienes tu ordenador portátil a mano, no dejes de ver el PPs (en el Cielo los llamamos “imagenarios”, pero creo que en tu país, sólo Dios sabe por qué, los conocéis como “power point”…) que te envío en un disco junto a ésta. Me lo ha preparado un buen amigo de mi tierra que se llama El Kóndor y está especialmente dedicado a ti. Tiene como fondo musical una maravillosa canción de mi patria chica del País Basko. En hoja aparte te incluyo la traducción de la letra, puesto que está cantada en mi lengua materna, el Euskera. Su autor se llama Benito Lertxundi y es el primer cantante-filósofo de la Historia. Ya te hablaré de él.


Un besito.



****


Hasta aquí el contenido de la carta que le he escrito a mi detractor John F. Morphi. Aunque mucho me temo que ese ingenuo desahogo no ha servido para nada. Acostumbrada a moverme por los inocentes parajes del Olimpo, creía yo, ingenua de mí, que con estas líneas iba a procurarle un severo varapalo a este profesor norteamericano. Que iba a darle un escarmiento capaz de disuadirle de proseguir su campaña contra mí. Pero no ha sido así. Casi me da vergüenza contarlo. Pero en fin, creo que no tengo más remedio que hacerlo. Veréis.


El caso es que yo me las ingenié para que mi carta, sin tener otro remite que éste, “La Dama de Elche”, quedase recogida en el cajetín correspondiente de los reservados para la correspondencia y comunicados de los profesores de la Facultad en la que Morphi imparte sus clases. Y allí me planté yo, en espíritu naturalmente, a la espera de que John concluyese sus clases y se pasase por la sala de profesores. Sabía que lo haría porque pude notar que tenía un buen número de cartas. Algunas de ellas, por cierto, de España. Imagino que estas últimas serán de detractores como yo. Y que el resto, las remitidas desde su propio país, corresponderán a admiradores suyos. No me costaría ningún esfuerzo haberlas leído sin necesidad de abrirlas, pero pocos logros humanos me merecen tanto respeto y admiración como el de la confidencialidad de la correspondencia…


No tuve que esperar demasiado la llegada de John, que como me esperaba, entró en la Sala de Profesores,

 se dirigió hasta su cajetín, recogió todas las cartas que contenía y se acomodó en un butacón dispuesto a leerlas. Lo primero que hizo fue leer los remites de cada una de ellas y cuando llegó a la mía no pudo evitar dar un respingo, profiriendo una de esas palabras gruesas a las que los Españoles conocéis como tacos. Inútil decir que rasgó el sobre a una velocidad de vértigo y que se sumergió de inmediato en la lectura de mi misiva. Y aquí viene lo sorprendente y lo que para mí resulta enormemente desazonante: lejos de contrariarse, lejos de disgustarse por lo que estaba leyendo, a medida que avanzaba en la lectura de mi carta su espíritu se iba sintiendo cada vez más pletórico y regocijado, hasta que llegó un punto en el que ya no pudo contenerse más y explotó en una sonora, espléndida y larga carcajada,

 casi tan estruendosa como las del amigo zumaiarra del Kóndor …


No podía dar crédito a lo que estaba viendo. Aquello era verdaderamente inaudito. Pensando en darle a John F. Morphi un disgusto morrocotudo, lo único que había conseguido era procurarle, posiblemente, una de las mejores diversiones de su vida. Empiezo a pensar que hace tanto tiempo que perdí mi primitiva condición humana que ya no conozco a los hombres. Utilizando un término hoy muy en boga, me temo que ya no soy capaz de sintonizar con vosotros. Porque, ¿cómo explicar, si no, que todas mis reconvenciones y críticas no hayan logrado otra cosa que hacerle reír? Os lo aseguro, cuanto más leía más se reía. Por lo que, no poco avergonzada, decidí ir a darme un paseo por el campus y allí le dejé, sentado en aquella sala y pasándoselo en grande a costa mía. A costa de mi infinita ingenuidad. Porque es evidente que ha tomado mi carta como una broma gastada por alguno de los muchos que están que trinan con su libro. Lo que kiere decir que no sólo no le he molestado sino que le he proporcionado un auténtico trofeo que durante mucho tiempo va a mostrar ufano a cuantos le rodean. En suma, que me he cubierto de gloria. Y nunca mejor dicho. Ojalá que mis siguientes pasos resulten más atinados, porque de lo contrario le veo envalentonándose y escribiendo un segundo libro contra mí…


Me di una vueltecita y regresé al cabo de media hora más o menos, para ver qué había sido de nuestro amigo y, ¡oh sorpresa!, me lo encontré rodeado de colegas suyos que, como él mismo, estaban contemplando embelesados el PPs del Kóndor que le he enviado. No dejaban de proferir alabanzas y muestras de admiración. Cuando acabaron de verlo por cuarta o quinta vez, pude oír cómo uno de ellos decía que iba a buscar en algo que sonaba más o menos así, Guguel, a ver quién era ese tal Benito Lertxundi cuya voz y cuya canción tanto les habían cautivado. Estaban todos fascinados y, más que nadie, dos o tres jóvenes profesoras que había entre ellos. Una de ellas se llamaba Luzmila y no dejaba de repetir: -¡Se lo tengo que enviar a mi padre, porque le entusiasmará!… Creo que estaba embarazada,
 porque tenía una tripa superlativa…


Como vosotros no podéis ver lo que le he entregado a John, os copio a continuación el título y la letra de la canción que tanto entusiasmó a aquellos americanos… La música la podréis escuchar en el mismo PPs que le he dado a Morphi y que, valiéndome de las mismas artes divinas, me las he arreglado para que recibáis vosotros también, junto con estas líneas que ponen fin, por hoy, a mi relato…

III. Lertxundiano…


Cuanto más vueltas le doy a la forma como ha reaccionado Morphi a la lectura de mi carta, más chocada estoy. Porque, ¡mira que ponerse a reír a carcajadas…!


Debo confesaros que poco a poco se va modificando la valoración que hago de esas carcajadas. Al principio me ofendieron sobremanera, pero después…, no sé cómo decirlo pero aquellas risotadas suenan ahora en mis oídos de forma muy distinta a como sonaron en un primer momento. Caramba, porque si se puso a reír de la manera que lo hizo es porque posee un gran sentido del humor. Luego es una persona inteligente y abierta. Y si es así, tendré que admitir que me cae bien este hombre. Yo estaba la mar de predispuesta a cogerle una manía tremenda, pero al verle troncharse de risa me ha dejado completamente desarmada. No puedo evitarlo, me gusta la gente con sentido del humor.
 Debe ser una debilidad mía, lo reconozco, pero la gente que se lo toma todo muy en serio y muy a pecho…, me produce empacho.


Si Morphi hubiera leído mi carta y se hubiera mostrado ofendido y enfadadísimo, eso me habría colmado de satisfacción. Porque con esa reacción habría demostrado que yo había conseguido chincharle…, que es en definitiva lo que persigo. Pero, analizadas las cosas más desapasionadamente, si este buen hombre se hubiera puesto como un basilisco al leer mi carta, se habría retratado como persona anodina e insípida. Como acabo de deciros ¿cómo puede haber inteligencia allí donde no existen la ironía y el sentido del humor?


Las personas que se toman demasiado en serio a sí mismas, acostumbran a resultar insoportables. Hay que estar preparados para la contingencia de que los demás ironicen sobre nosotros…, o incluso que se rían de nosotros… Y, llegando mucho más lejos, deberíamos ser capaces de reírnos un poco de nosotros mismos. No existe nada más saludable y terapéutico.


Voy a contaros una anécdota muy concisa, pero muy significativa, al hilo de lo que acabo de deciros. Veréis. Un profesor unibersitario por el que siento una gran simpatía y admiración, solía contar a sus alumnos una historia divertidísima y que viene muy al caso de lo que venimos hablando: la capacidad de las personas graves, profundas y serias para ponerse en cuestión e incluso ser capaces de reírse de sí mismas…


Parece ser que allá por la Edad Media, existió en la entonces cultísima y pujante región provenzal, cierto trovador
 que tenía la costumbre de componer unas obras de extraordinaria calidad pero incomprensibles…, muy herméticas. Tan herméticas que nadie o casi nadie era capaz de entenderlas. Sus oyentes y lectores se devanaban los sesos tratando de comprender aquellas trovas y polladas, pero en vano. No había manera de hincarles el diente. Hasta que al final, un buen día, alguien tuvo la valentía de dirigirse a aquel sublime Poeta con el propósito de encarecerle tuviera a bien explicar a sus admiradores el significado de cierta composición con la que acababa de deleitarles:


-¡Oh vate excelso!, disculpad nuestra infinita ignorancia pero no hemos sido capaces de entender ni una sola de las sin duda sublimes ideas que configuran la joya con la que acabáis de obsekiarnos. Tal vez os parecerá que estáis ofreciendo margaritas a los cerdos, pero a fuer de sinceros no conseguimos llegar a las alturas intelectuales en las que vos os movéis. ¿Tendríais a bien decirnos lo que habéis kerido expresar con esas rimas?


A lo que el excelso poeta, ni corto ni perezoso y sin perder su gravedad y circunspección, respondió con estas escuetas y sinceras palabras:


-Sabed, amigos míos, que cuando compuse esos versos los entendíamos Dios y yo…


(hizo una breve pausa y prosiguió…) Pero ahora, debo confesaros que sólo los entiende Dios.


¡Y se quedó tan pancho!


¿Entendéis lo que he kerido deciros con esto? El talento, sin humor y sin sentido crítico respecto a uno mismo, no vale nada. De ahí que me hayan impresionado tanto esas carcajadas de Morphi, como reacción a una carta en la que con mucha dulzura y no menor elegancia…, le he puesto verde. Me ha roto los eskemas, porque no me imaginaba que este hombre fuera así. Lo que hace que deba replantearme toda la estrategia que ya tenía más o menos esbozada para afrontar este asunto.


Esto se complica. Y todo por esa dichosa (y bendita) risa. ¿Habéis caído en la cuenta de que la palabra risa es de la misma familia que raza, razón y rezo?


Lo que sí habréis pensado más de una vez es en que el ser humano es el único ser de la Tierra que posee este don. Y me refiero a la risa como hilaridad, no a las muecas que realizan algunos animales y que tienen alguna remotísima semejanza con la risa humana. Esta misma reflexión ya se la hicieron los hombres primitivos y de ahí el que llegaran a la conclusión de que la risa era una de las señas de identidad de su raza, al tiempo que una de las principales manifestaciones de su razón, de su racionalidad. Algo que, lógicamente, les producía un gran orgullo. Tanto que en algunas culturas mediterráneas -estoy pensando en la griega y en la etrusca que lo heredaron de sus antepasados del Norte de España- se representaba a los héroes riéndose. Porque los viejos pueblos cantábricos entendían que los seres humanos son tanto más semejantes a los Dioses cuanto más se ríen. O sea que procurad reíros todo lo posible. Yo, por mi parte, trataré de ayudaros a hacerlo con estas páginas. Os doy mi palabra.


Podéis tener la seguridad de que los homínidos (incluidos aquellos kretinos a los que conocéis con el estúpido nombre de neanderthales),


 no eran capaces de reírse…, porque no poseían el DON de la Inteligencia y, por ende, tampoco el de la RISA.


Uno de los primeros indicios de inteligencia que muestran los seres humanos mejor dotados intelectualmente,
http://www.youtube.com/watch?v=sJL8_H0sxqA
y ello ya desde la cuna y a los pocos meses de nacer, es la sonrisa. Recién nacido que llora mucho y no ríe…, cretino seguro. Bebé que tiene la sonrisa siempre prendida en los labios…, persona inteligente en ciernes.

Lo que me recuerda a cierto bebé de mi tierra que tiene una sonrisa encantadora y al que su abuelo llama, ora Landertxu Lertxundi ora Lertxundiano, en homenaje a ese cantante-filósofo basko del que os hablaba en el capítulo que ha precedido a éste. Bien, pues el bebé, a pesar de no tener más que seis meses, cada vez que es llamado de esta guisa, dibuja en su bella carita una amplísima y encantadora sonrisa. Lo que demuestra su inteligencia, al mostrarse capaz de vislumbrar, a pesar de su cortísima edad, la guasa que se gasta su abuelo al llamarle Lertxundiano en vez de cuchi-cuchi, pekeñín, pituso y todas esas cursiladas infumables con las que suelen prologarse todos los monólogos con los recién nacidos y en las que los cursis de los Franceses se llevan la palma, con paridas como ésa de denominar mon petit chou
 (mi pequeña lechuga) a los pobres y sufridos bebés…

Creo que el abuelo de marras, ése al que El Kóndor llama Meneses, ya os ha contado que llama Lertxundi a su nieto Landertxu porque escuchó por primera vez la música de este cantante de Orio,

 cierto domingo en que viajó a Kastro Urdiales

 para pasarlo con su nieto y sus padres. Y como quedó tan impactado con su música, al tiempo que fascinado con la propia musicalidad del nombre de Benito Lertxundi, pues aprovechó su analogía con Landertxu para fundir ambos nombres. Y el paso siguiente, dado lo extenso que resulta el nombrecito de Landertxu Lertxundi, era el de reducirlo en esa variante, Lertxundiano, que tan cómica resulta aplicada a un recién nacido y que tan airadas protestas despierta en la celosa tía del interfecto: -¡Nene, no le llames de ese modo al pobre niño!, le increpa la Pololita a su padre cada vez que éste se planta delante de la criatura y se dirige a él en estos términos: -¡Pero qué grande eres, Lertxundiano! Y el crío se ríe, feliz, al verse tratado y llamado de este modo. Porque hay que decir, también, que Blankita, la mamá de Landertxu, está criando a su hijo, a partes iguales con su muy nutritiva leche, con los aires kantábricos y con la música de Benito Lertxundi que el bilbaíno Landertxu no ha dejado de escuchar desde que nació. Lo que le convierte en un real y conspicuo Lertxundiano… (-¡Nene, no le llames así!, sigue gritando la protectora tía Olibia, en tanto que la madre se troncha, al igual que su precioso bebé…).


Os hablo de todo esto porque aquel PPs con música de Lertxundi que le di a John F. Morphi junto con mi carta y que disfrutó en la Sala de Profesores en compañía de varios colegas, ha traído cola… Recordaréis que una de las Profesoras, que está embarazada, se mostró particularmente entusiasmada, debido (según he sabido después) a que ella misma había formado parte de un grupo de música tradicional llamado Balankalla, especializado en la música kantábrica y en la eslava…. Bueno, pues esta Filóloga gestante, en sus indagaciones a través de eso que llamáis Guguel

e Internet (y que a mí me suena a chino…),
vino a saber que Benito Lertxundi iba a ofrecer un Concierto en San Francisco, organizado por la Comunidad Baska de esa ciudad norteamericana, habiéndose apresurado a comunicárselo a todos sus colegas de la Unibersidad en la que imparte clases, incluido el propio Morphi que, muerto de curiosidad y atraído también por la música del Cantante-Filósofo, se apuntó de inmediato a la iniciativa de la Profesora, Luzmila, para asistir a ese Concierto, que acaba de celebrarse… y que, como podéis imaginar, yo tampoco he querido perderme…

¡La culpa de todo la tiene El Kóndor…! Él es quien nos ha liado a todos y nos ha convertido en Lertxundianos…, como al bebé de Blankita… Por eso, como el Kóndor Mikel Angelo está detrás de todo esto, yo misma me apresuré a comunicarle la noticia del Concierto de marras, por si quería hacer una escapada a su patria americana… ¡Y por supuesto que ha venido! De hecho, todavía anda por aquí, porque se ha hecho amiguete de Morphi y le está calentando la cabeza con el asunto ese de los vuelos que proyecta realizar con las alas que él mismo se está fabricando…


El Kóndor avisó también a su paisana Arritxu, La Sirenita, de la celebración del Concierto, pero ésta, aunque se deshace literalmente cada vez que escucha Baldorba, una de las mejores canciones de Lertxundi, se ha quedado con las ganas de venir porque anda todo el día de arriba abajo con sus nietas por Zumaia y no podía hacerle esa trastada a su hija.


¡Qué puedo deciros del Concierto…! Una auténtica maravilla. No podéis imaginar qué éxito ha tenido. Y eso que se ha celebrado en un Auditorio enorme, en el que sólo una ínfima parte de los asistentes, eran Baskos… Los Californianos han aplaudido a rabiar a Lertxundi y éste, pletórico por el entusiasmo que ha despertado en un público que jamás había escuchado su música, ha dado el máximo de sí, bordando un Concierto realmente inolvidable.


Como yo no he decidido todavía si tomar forma humana de manera definitiva, haciéndome visible y real ante Morphi para seguir con mi plan y con mi venganza ilicitana, le he dado instrucciones al Kóndor para que por una parte se presente a mi enemigo y detractor, y por otra, para que haga todo lo posible para que se conozcan Morphi y Lertxundi… Porque estoy segura de que van a caerse muy bien el uno al otro, y porque así puedo conseguir que John F. empiece a interesarse por las cosas de mi amada Patria Baska… (No pienso parar hasta conseguir que vaya a Zumaia, a Gernika y a Donostia… Y a conocer al Gran Jefe de la Tribu Euskalduna, Koldo Urrutia…)

Por cierto, la bandera baska, la IZKURRIÑA

de mis antepasados de ZAMALLA (la actual Zumaia), presidía el escenario del abarrotado Auditorio en el que se ha celebrado el Concierto… El público anglosajón, comenzando por el propio Morphi, se ha quedado viendo visiones al caer en la cuenta de que el diseño de la bandera de los Baskos es idéntico al de la bandera Británica… Nadie ha sabido explicar la razón de esa extraordinaria analogía… ¡Lástima que no haya venido Meneses…! También se lo anunció El Kóndor pero le dijo que ya ha viajado mucho en avión y que ha decidido que no vuelve a subirse a un avión “ni borracho”… (fueron literalmente sus palabras y, entre nosotros, yo pienso como él…)

Después del Concierto se organizó el correspondiente fiestuki, reservado para los miembros de la Comunidad Baska de San Francisco, y allí es donde Mikel Angelo ha conseguido que Morphi y Lertxundi se conocieran y hablaran a solas… Han sido sólo unos minutos, habida cuenta de lo solicitado que estaba el cantautor basko, pero esa breve conversación ha bastado para que Morphi le haya propuesto aprovechar ese mismo viaje para celebrar un segundo Concierto en su Unibersidad. Ofrecimiento que Benito ha aceptado encantado y en el acto. Y El Kóndor me ha comentado, incluso, que Morphi, sabedor por él del calado intelectual de Lertxundi, le ha propuesto, además, la posibilidad de impartir una conferencia en castellano sobre su filosofía personal… Creo que ha quedado en pensárselo unos días, antes de darle la respuesta.


A ver si consigo que Morphi se convierta en un Lertxundiano más, como Landertxu Lertxundi y sus mayores, y así, de este modo, se olvida un poquito de mí y deja de tocarme las narices con la monserga esa de que mi escultura de Elche es más moderna que el Gernika de Picasso…

¡Hay que ver, qué perra ha cogido este hombre!


P.S. He aprovechado la visita del Kóndor para pedirle que me preparase un PPs armonizado con otra canción de Benito Lertxundi. Y el hombre, como persona sensible que es y sabiendo que su paisana Arritxu Bidasoro siente debilidad por Baldorba, le ha puesto justamente esta canción al PPs, tratando de consolarla y de compensarla por el hecho de que no haya podido venir a San Francisco para asistir al Concierto.

¡Este Kóndor es un ángel! ¡Si hubieseis visto cómo le brillaban sus irrepetibles ojos amarillos, al final del Concierto del que acabo de hablaros…!

Procuraré ilustrar mis sucesivos escritos con hermosos audiovisuales, como he hecho en las ocasiones precedentes. Así será mayor y mejor la comunicación entre nosotros… Y os dejo ya, porque tengo mucho que pensar respecto a todo este lío monumental que estoy armando…


Firmado: La Dama de Elche


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EL DIARIO DEL SIGLO XXII
Valencia
Edición del día 1 de Marzo del año 2097
(Titulares y recuadro a cuatro columnas en portada):


EN RIGUROSA PRIMICIA:
LAS CONFIDENCIAS DE LA DAMA DE ELCHE



EL DIARIO DEL SIGLO XXII DESCUBRE UN MANUSCRITO INÉDITO, ESCRITO HACE UN SIGLO, QUE DESVELA LA IDENTIDAD DE LA DAMA DE ELCHE

L. G. FREIJO. Valencia.


Toda España y muy en especial la región valenciana, se apresta a conmemorar este año el bicentenario del hallazgo de la más bella escultura del mundo antiguo descubierta hasta el presente. En efecto y dos siglos después de su fortuito descubrimiento, la DAMA DE ELCHE, conocida y admirada universalmente, se ha convertido en un verdadero símbolo de la identidad cultural de nuestro país, lo que justifica el que nuestro periódico, plenamente consciente de la trascendencia de la efemérides que nos disponemos a celebrar, haya realizado un esfuerzo singularísimo para enaltecerla y realzarla como a nuestro juicio merece.


El Diario del Siglo XXII cree haber efectuado un descubrimiento de primer orden en relación con las peripecias conocidas por nuestra Dama desde aquel ya lejano año de 1897 en el que fuera felizmente exhumada. Y no sólo eso: el hallazgo hecho por nuestro periódico, arroja unas luces absolutamente nuevas y revolucionarias en torno a la verdadera identidad de la Dama de Elche y las razones que indujeron a esculpirla.


Dicho de manera muy sucinta, lo que El Diario del Siglo XXII ha descubierto es que en estas mismas fechas y hace justamente cien años, un profesor norteamericano publicó un libro en el que trató de demostrar que la Dama de Elche era falsa y que había sido esculpida hace dos siglos por sus propios descubridores. La tesis de este investigador, cuyo nombre fue John F. Morphi, provocó el revuelo que cabe suponer en nuestro país, habiéndose desatado una agria polémica entre los historiadores españoles y aquellos -americanos o no- que suscribieron y respaldaron la tesis de Morphi.


Hasta aquí, nada verdaderamente trascendental. Lo importante viene a continuación. En efecto y por razones que se nos escapan, un anónimo historiador o historiadora español (aunque tampoco nos consta con absoluta certeza que tuviera esta nacionalidad) escribió un curioso libro titulado Las Confidencias de la Dama de Elche, en el que reprodujo las confesiones que supuestamente había realizado la propia Dama, para salir al paso de la campaña de descrédito emprendida por Morphi contra ella y, por extensión, contra la credibilidad misma de la cultura ibérica.


A medida que fuimos avanzando en la lectura de aquellas páginas que la fortuna o el destino han puesto en nuestras manos, nuestro escepticismo fue cediendo paso a la convicción de que nos encontrábamos ante una obra enormemente seria y cuya autoría suscita tantos interrogantes como enigmas resuelve su contenido. ¿Quién escribió este misterioso libro y qué porcentaje hay en él de realidad y de ficción?


Por razones que desconocemos, Las Confidencias de la Dama de Elche no llegaron jamás a ver la luz. Lo que añade un nuevo componente de misterio a todo este asunto. ¿Qué razones pudieron inducir a su autor a dejar inédito un libro cuya edición (habida cuenta de su interés y de la singularidad e importancia de las informaciones que reúne) habría podido llevar a cabo sin la menor dificultad?


Sea como fuere y firmemente persuadidos del interés tanto literario como histórico de esta rarísima novela inédita cuya redacción se inició en algún lugar de España el día 1 de Marzo de 1997, hemos esperado justamente a esta fecha, pero cien años más tarde, para dar a conocer públicamente su existencia y para comenzar su publicación, seriada, en forma de cuadernos que nuestros lectores recibirán semanalmente, sin incremento alguno de precio, junto con las páginas de nuestro periódico. Los lectores de El Diario del Siglo XXII van a tener, así, el privilegio de ser los primeros en conocer y en disfrutar de un insólito libro en el que la realidad y la irrealidad se funden hasta confundirse y en el que el amor, las tradiciones ibéricas y la más remota historia del ser humano, asumen el papel de protagonistas principalísimos. Todo ello planteado como una fábula a la que si dos calificativos convienen serían los de irónica y candorosa.


Como periodistas, sabemos bien que son muy escasos los coleccionables que llegan a ser leídos por un número importante de los lectores de la prensa diaria, sin embargo y dadas las circunstancias que concurren en este caso, nos atrevemos a aconsejar a los lectores de nuestro periódico que no dejen de seguir con atención los sucesivos capítulos de Las Confidencias de la Dama de Elche. Estamos convencidos de que muchos de ustedes nos expresarán su agradecimiento por haberles hecho esta sugerencia, una vez llegue a su fin la publicación de esta extraña y oportunísima novela. Oportunísima por razones evidentes y extraña porque, en realidad, está construida sobre dos novelas distintas. Una de ellas la configuran las confidencias íntimas de la Dama de Elche. Sus confidencias personales y hasta amorosas. Sus secretos femeninos. Y la otra, la segunda novela, es la que escribe la Dama al irnos desvelando, con todo lujo de pormenores y manteniendo la intriga correspondiente, todos los misterios que rodean a su identidad. Y ello siguiendo escrupulosamente el guión marcado por todos y cada uno de los símbolos que adornan esta bellísima escultura ibérica y que, por otra parte, la hacen única a escala universal.


La primera novela, pues, nos descubre la intimidad de la Dama. La segunda, por el contrario, nos revela su identidad y, en buena medida, la de la propia cultura ibérica. A través de la lectura de esta obra, van a poder conocer ustedes cuál es el origen, por supuesto prehistórico, de tradiciones tales como la Semana Santa, la Paskua, la Fiesta taurina, las Fallas, los Karnabales (que no Carnavales), el baile de la Sardana, la cucaña, el Árbol de Navidad, las uvas de Noche Vieja… O la forma como se produjo la invención de la rueda o de la cerámica…


Son, pues, dos relatos distintos los que integran el libro cuya publicación emprendemos hoy. Dos relatos a los que se suman, aún, tres relatos más. Tres relatos menores que tienen vida propia dentro del conjunto del libro. Permítannos que nos refiramos a ellos, aunque sea muy sucintamente.

El primero de esos relatos menores y que viene a ser como una suerte de tercera novela dentro de la obra general, se desarrolla a través de las sucesivas portadas que nuestro periódico consagró hace cien años a todo este asunto. Lo que quiere decir que a través de esas primeras páginas de El Siglo XXI (tal era nuestro nombre hace una centuria), van a poder conocer ustedes todos los hechos, algunos de ellos verdaderamente curiosos y rocambolescos, que vinieron a coincidir con la celebración del primer centenario del descubrimiento de la Dama de Elche. Aunque la redacción de todas estas crónicas periodísticas no ha sido realizada, lógicamente, por la misma persona que concibiera y escribiera Las Confidencias de la Dama de Elche, hemos creído conveniente distribuirlas a lo largo de la novela, cual si se tratase de otros tantos capítulos de ésta. ¿Por qué nos hemos tomado esta licencia?


Las Confidencias de la Dama de Elche se desarrollan en un tiempo real y que recoge acontecimientos perfectamente documentables. Lo que quiere decir que la protagonista de la novela nos habla de unos hechos que se estaban desarrollando en torno a ella, en tanto que las diferentes portadas de nuestro periódico ofrecen una visión netamente periodística de esos mismos sucesos. Y de ahí el que hayamos sincronizado la acción de la novela con las fechas en las que nuestras portadas fueron publicándose.


En una palabra, las portadas de nuestro periódico vienen a refrendar y a documentar la veracidad de muchos de los hechos que la novela cuenta. Y de ahí nuestro interés en proporcionarles este importante elemento de juicio.


En cuanto al segundo de los relatos menores que han sido introducidos en las Confidencias de la Dama de Elche por quienes, como nosotros, han sido depositarios de esta obra, está formado por las acotaciones o apostillas que un personaje misterioso ha hecho en ella y que hemos querido conservar en atención a su valor literario. Diríase que todas las personas que entran en contacto con esta obra, sienten la irresistible necesidad de dejar su huella en ella, sea de una o de otra forma. Nosotros nos hemos tomado esta licencia al convertir en capítulos muchas de nuestras portadas y el autor de esas acotaciones hizo lo propio, aunque sin dar a sus notas y reflexiones la categoría de capítulos propiamente dichos. Los distribuyó a lo largo del libro bajo el epígrafe de Apostillas y como tal aparecen en la edición que a partir de esta fecha les ofrecemos. Y les adelantamos que el autor de estas Apostillas, pensando sin duda en ahorrarles inútiles quebraderos de cabeza a quienes llegasen a leer esta novela, opta por identificarse en su último comentario.


Y, por fin, el último de esos tres relatos menores que, como decíamos, tienen vida propia dentro de esta obra, lo configuran la serie de bellísimos dibujos que una mano femenina realizó en su día, con el ánimo de ilustrar y de dar vida a algunas de las imágenes y figuras a las que el texto del libro hace referencia. De tal modo que, gracias a la artista que realizó estos dibujos, la Dama de Elche nos habla doblemente, a través de ellos y de la propia novela.Pero nos queda aún por referirnos al último de los ingredientes que configuran esta curiosa obra cuya publicación iniciamos en esta fecha. Un ingrediente verdaderamente insólito y que contribuye a subrayar, más aún, su notable singularidad. Nos estamos refiriendo a la música que a guisa de banda sonora acompaña a esta novela y que venturosamente ha llegado hasta nosotros en una grabación magnetofónica realizada hace un siglo por su propio compositor. En este sentido, queremos destacar que aunque hoy sea relativamente normal el que determinadas novelas vayan acompañadas de una música compuesta ex profeso para ellas, este hecho resultaba absolutamente insólito hace cien años. ¿A quién pudo ocurrírsele la idea de publicar una novela con música? No lo sabemos con certeza, aunque la propia novela nos cuenta cómo esa música fue compuesta por un personaje que aparece en la novela y que se llamaba Silberio Cabia: un fotógrafo que fue reportero de nuestro periódico y cuya existencia real hemos podido documentar plenamente.


En suma, que Las Confidencias de la Dama de Elche, publicadas cien años después de su redacción, se han convertido en una auténtica obra colectiva, gestada por diferentes autores que han dejado su sello en ella. Ojalá que muchos de sus lectores, una vez que la obra va a conocer al fin la difusión que se merece, decidan sumarse a quienes ya han puesto su grano de arena en ella, contribuyendo a convertirla en la primera obra literaria moderna que, a imagen y semejanza de las antiguas fábulas y epopeyas, ha sido construida a lo largo de generaciones y por parte de diferentes y sucesivos autores.


En este sentido y con el fin de aglutinar y dar unidad a todas las aportaciones que puedan llegar a producirse, les invitamos a nuestros lectores a que no vacilen en remitirnos todos los textos o dibujos que deseen, en la seguridad de que -sin otra exigencia que las de la calidad y la brevedad- pasarán a enriquecer el acervo de Las Confidencias de la Dama de Elche. Muchas gracias.

IV. ¿Qué es el ESPÍRITU SANTO…?

A todo esto, creo que os debo una explicación. He caído sobre vosotros como una tromba, abrumándoos con mis conflictos con John F. Morphi, y ni sikiera he tenido la elemental delicadeza de presentarme, de deciros quién soy realmente y cuál es mi filiación. Es decir, en qué familia divina me integro.


Voy a hacer, pues, las presentaciones de rigor. Pero voy a hacerlas de una forma un tanto original. Porque yo soy algo que pertenezco al pasado y supongo que vuestro interés por mí debe ser bastante relativo. Por eso, lo que voy a contaros tiene muy poco que ver conmigo y mucho, por el contrario, con algo que a vosotros os interesa en grado sumo. Prestadme un poquito de atención, por favor…:


¿Cómo concibieron la familia las sociedades humanas más remotas y de qué forma fueron a desembocar en la invención del matrimonio? Puede que alguno de vosotros piense que las cosas, por lo que toca a la unión entre hombres y mujeres, han sido siempre aproximadamente como ahora son. Y, sin embargo, nada más alejado de la realidad. La forma de sociedad que hoy conocéis no tiene absolutamente nada que ver con la que forjaron vuestros ancestros. Digo más, me atrevería a afirmar que, salvo las coincidencias lógicas en lo que se refiere a la lucha por la supervivencia y al afán de procreación, no existe ni un solo punto en común entre vuestro mundo social y el mundo de antaño.


Vaya por delante que en una época como la prehistórica en la que las mujeres ejercíamos un dominio absoluto sobre la sociedad, el concepto de Divinidad aparecía estrechamente asociado a la feminidad. Las grandes deidades, el Sol, la Luna y la Tierra, eran de naturaleza femenina, configurando las tres una tríada familiar en la que la Diosa Solar desempeñaba el papel de Abuela, la Luna el de Madre y la Tierra, por fin, el de Hija. Y éste era justamente el papel que a mí me correspondía en esta pintoresca familia astral que vuestros antepasados habían modelado en su imaginación y en cuya autenticidad creían a pies juntillas. Yo era, por así decirlo, la última generación divina, la descendiente y heredera de las dos grandes matriarcas que mantenían a todo el Uniberso bajo su férula.


Pero debo haceros una salvedad, porque aunque yo represento a la Madre TIERRA en su conjunto, hija supuesta del Sol y la Luna, lo cierto es que la primera naturaleza que se me atribuyó fue la de ISLA: la primera Isla emergida de la superficie marina y, por consiguiente, la primera que acogió a la Humanidad, allá por las Costas del Litoral Kantábrico.


Yo era, pues, la Niña Tierra, llamada a ser Madre de todos los seres humanos y adornada de las mismas virtudes y atributos que caracterizaban a mis progenitoras Solar y Lunar. Y os digo esto porque en este hecho se esconde la clave de todos esos símbolos que acompañan a esa imagen mía a la que conocéis como la Dama de Elche y que no son fruto de la fantasía de quien la esculpió sino pervivencia de unas tradiciones que venían arrastrándose desde tiempos remotísimos.


El caso es que fueron tantas las vueltas que vuestras antepasadas le dieron a todo este asunto de mi origen, que al final ya no había realmente por dónde cogerlo. Sí, fue tal el lío que organizaron, que al final acabaron viéndose engullidas por aquel impresionante galimatías. Porque como todo este lío de divinidades astrales resultaba no poco disparatado y cogido por los pelos, pues nunca faltaron las mentes brillantes que en su noble y encomiable afán por aportar nuevas luces al esclarecimiento de este misterio…, no hicieron sino embrollarlo todavía más.


Lo único que ha estado siempre claro es que la Madre Tierra, es decir, yo, había sido engendrada por el Sol y por la Luna. Pero, ¿cómo se había consumado esa concepción? Aquí es donde las interpretaciones y las respuestas se multiplican hasta lo infinito, por lo que voy a elegir entre todas ellas aquellas versiones que parecen haber gozado de mayor predicamento y haber estado vigentes durante más tiempo.


Parece que en el principio de los tiempos sólo existían el Sol y la Luna. No me preguntéis cuál de los dos era más viejo, porque tengo que reconocer que no tengo ni la más remota idea. Unos le atribuían al Sol la primogenitura. Otros se la negaban y se la adjudicaban a la Luna. Y otros, en fin, les tenían a los dos astros por coetáneos e incluso por amantes. O por esposos, como keráis. Pero ésta es una interpretación muy moderna, casi tan moderna como la propia institución matrimonial. Porque antes, cuando la poligamia y la poliandria imperaban sobre la sociedad, a nadie se le había pasado por la cabeza, jamás, que fuera necesario fundir a una hembra con un varón para que se generase un nuevo ser. Esta idea es extraordinariamente nueva; sí, éste es un invento de ayer mismo.


Si a vuestras Tártaro-abuelas (> tatarabuelas) de la Prehistoria les hubiesen dicho que los niños venían al mundo gracias a que ellas copulaban a destajo con sus siervos y súbditos, los hombres, se habrían tronchado de risa. Porque tanto ellas como ellos estaban firmemente convencidas de que era el Dios del Viento quien realmente las preñaba. Y de ahí el que, cuando soplaba Eolo, se postrasen en el suelo, receptivas, orientando sus desnudos y abiertos órganos genitales en dirección a ese aire o espíritu fecundador. Y de ahí el que el nombre del dios Eolo se halle tan próximo a ese verbo, follar, con el que os referís al acto de la concepción… De ahí, también, el que hoy denominéis falos a las bergas masculinas que introducen el semen en la bargina (vagina) de las hembras… Y de ahí, también, y siempre al hilo del nombre del dios Eolo, el que denominéis fillos, filios o hijos al fruto de esas cópulas o coyundas.


Por eso los Eskalós o Jitanos kantábricos, que fueron quienes inventaron la palabra FOLLAR, llamaban FULAÑÍS a los FLUIDOS seminales y vaginales que se producen en el acto de la coyunda… Y fulles a los intensos olores que de esos humores se derivan…


Como al Dios del Viento, Eolo, le llamaron también AYOLO, de ahí procede el que, en Castilla, a los hombres que ejercían las funciones de padres, se les llamase AYOS… O el que en Catalunya se llame YAYOS a los abuelos…


De ese mismo nombre, AYOLO, procede la palabra kaló YLO, para denominar al ESPÍRITU… Léase al Espíritu Santo del Dios del Viento que fecundaba a las mujeres…


De ahí el que los Kalós denominasen ALE al mismo Dios del Viento, al que más tarde los Hiberos y los Hebreos llamasteis ÉL o ELI. “¡Eli, Eli!”, grita Cristo al Cielo desde la Cruz…


¿Entendéis ahora por qué el nombre primitivo de Sant-Yago fue AYAGO y por qué se le representa cabalgando sobre un ALAZÁN blanco…? De donde se deduce que el verdadero nombre de las yeguas fue ALLEGUAS o AYEGUAS…


Ya podéis imaginar de dónde procede el nombre del dios de los Musulmanes, ALÁ, o las tradiciones árabes que pretenden que una yegua voladora llamada AL-Borak condujo a Mahoma desde La Meca hasta Jerusalén… ¿Era esa yegua el propio Dios del Viento al que aún recuerdan los nombres castellanos de las ALAS o de los caballos o ALAZANES?


¿Entendéis ahora a qué Dios invocaban vuestras antepasadas matriarcales cuando exclamaban: ALELUYA, ALELUYA…? Y le invocaban con este nombre porque sólo Él = ALE podía fecundarlas con su Espíritu = ALIENTO o YLO, proporcionándolas FILLOS…


De todo esto se deduce que la única ALEGRÍA digna de tal nombre que concebían las antiguas Matriarcas era la que les proporcionaba el Dios del Viento ALE cuando las fertilizaba con su ALIENTO… Para lo cual, ellas le mostraban su ALU, que es el nombre de la vagina en mi lengua materna el Euskera. De donde se ha derivado alukeri (fornicación)…


Los Jitanos denominaban ALALÁ a la Alegría, recordando siempre a aquel mismo Dios que fecundaba con su ALIENTO… Y que es el mismo al que recuerdan todas estas palabras kalós:


Alalá (alegría)…, alendar (regocijarse, holgar)…, alendelar (complacer)

Pero mucho más importantes que estas elocuentes palabras, son estas otras, también jitanas, referidas a aquel Espíritu Santo que se alojaba en la vagina de las mujeres, embarazándolas…:


Alollar (acoger)…, alollari (receptora)…


De aquí procede el castellano alojar… Y es que las mujeres ALOJABAN = ALOLLABAN a Dios en su seno. Alojaban el ALIENTO divino… Léase el Genio divino al que los propios Jitanos denominaron ALIALÍ… y que es el mismo al que seguís invocando cada vez que exclamáis: ¡ALELUYA, ALELUYA!…


Vuestras antepasadas follaban y folgaban simplemente porque eso, al hacerlas fluir, las hacía más felices… O sea que pensaban que la coyunda, el comercio sexual, era una práctica estrictamente placentera, que se hacía porque gustaba y sin pretender conseguir nada de ella, salvo ese mismo placer. Por eso el matrimonio carecía en aquella época de todo sentido. ¿Para qué sujetarse a un hombre cuando el beneficio de la maternidad lo proporcionaba el Aire y el de los placeres de la carne podía saciarse en cualkier momento y con aquel macho humano o de cualkier otro mamífero que se tuviera más a mano? Y de ahí el que las uniones entre hombres y mujeres no sólo fueran libres sino que admitieran todas las combinaciones posibles, incluida como os digo la presencia de otros machos animales a los que las hembras recurrían sistemáticamente para tener conyugio… Y en otra ocasión os contaré a qué animales recurrían las hembras para que las penetrasen o follasen…, con preferencia sobre los hombres.


Una de las más antiguas tradiciones kantábricas es aquella en la que, una vez al año, se saca a pasear a la Virgen María por el Mar en una embarcación… ¿Con qué propósito? Pues a modo de evocación del momento en que María, léase la primera e insular MADRE TIERRA, se vio fecundada por la BRISA marina, concibiendo al primer ser humano… Por eso ha sido siempre un dogma de fe el de que la Virgen había engendrado a su hijo sin el concurso de varón alguno, siendo San José, solamente, padre putativo… Y es que el secreto de este Santo mítico se escondía tras su nombre basko, YOSEBA, que como el de Sant Yago ha perdido su vocal inicial: AYOSEBA… Luego Ayoseba > Yosé > José era el ale = halo = aliento que embarazó a MARÍA en el MAR… Es decir, a mí misma, puesto que la Dama de Elche es una imagen de la misma a la que hoy conocéis como Virgen María…


Probando que San YOSEBA = JOSÉ era el mismísimo Dios del Viento, el nombre kaló de este Santo es Simpro-fiel, término en el que se han fundido dos nombres distintos: el segundo, Fiel, pertenece a la misma familia de derivados de Eolo que acabo de descubriros tras miles de años sumida en el olvido. Y el primer nombre, Simpre, es una variante del verbo kaló simbelar, cuyo significado obviamente referido al viento, no puede resultar más aplastante; helo aquí: sonar, producir sones…

Al fin conocéis, tras devanaros los sesos durante dos milenios tratando de averiguarlo, cuál es el origen de San José, el singular esposo de la Virgen María… Y de ahí el que la festividad de este Santo se celebre el día 19 de Marzo, justo cuando se inicia la Prima-Bera en la que vuestros antepasados localizaban el Nacimiento de la Vida. Todo esto explica por qué vuestros ancestros estaban persuadidos de que Adán, el primer ser humano, había sido engendrado el día 25 de Marzo, seis días después de la fiesta de San José… Pues bien, si contáis nueve meses a partir de ese 25 de Marzo, iréis a parar a esa fecha del 25 de Diciembre en la que, sin fundamento histórico alguno y fruto de todas estas tradiciones que vengo esclareciéndoos, se pretende que se produjo el nacimiento de Cristo en una gruta de Belén cuya verdadera identidad y ubicación también os desvelaré algún día…


No os he dicho que existe una población kantábrica que ha conservado el nombre originario de aquellos paseos marítimos que se le ofrecen a la Virgen, con el fin de evocar el momento en que el ALIENTO del Viento la dejó preñada en el Mar. Esa población es San Bizente de La Barkera y esa tradición, que se celebra por estas mismas fechas de la Pascua FLORIDA en las que os estoy escribiendo, se llama FOLÍA. Es decir, un término hermano de follar o folgar…


Como venís viendo, todo esto que os estoy desvelando y que tan aplastante resulta, son las propias palabras que utilizáis a diario las que lo están proclamando a gritos. Pensad, si no, en la flagrante analogía existente entre las palabras viento y vientre. Porque el viento era aquel que venía a fecundar vuestros vientres… Y el fruto de esa fertilización lo constituía el in-vento por antonomasia, la mayor creación que un ser humano puede realizar: un nuevo ser, una criatura.


El viento impregnaba a las mujeres con sus semillas, de la misma manera que fertiliza a infinidad de plantas. ¿Por qué habrían de ser distintos de éstas los seres humanos? El aire os impregnaba y vosotras quedabais impregnadas o preñadas…


Para ello, para que esa etérea cópula fuese posible, vosotras os postrabais de bruces, facilitando así el que la brisa os penetrase y poseyera. Y la brisa no era otra que aquel también llamado dios Bóreas merced a cuyo concurso resultabais em-barazadas… y engendrabais un embrión…


¿Entendéis ahora por qué se tumban en el suelo los Musulmanes para realizar sus rezos, alzando todavía sus culos como lo hacían vuestras antepasadas cuando, a culo pajarero y por ende, completamente desnudo, le ofrecían su órgano genital, su bulba a BÓREAS para que las EMBARAZARA?


Porque Bóreas era el viento, y el viento era el Espíritu, y el espíritu era el verdadero esperma que hacía posible el que la vida prendiera en el interior de vuestros vientres. Y por eso se lee en el Poema babilónico de la Creación que el Dios o Diosa Marduk hizo que el viento penetrara en los lugares secretos del cuerpo de la diosa Tiamat…


De todo cuanto acabo de contaros se desprende que el concepto de paternidad, tan importante hoy entre vosotros, es enormemente nuevo. Antes existían solamente madres y de ahí el que, desde muy antiguo, vuestros artistas hayan pintado y esculpido genealogías divinas que están integradas exclusivamente por la abuela, por la madre y por la hija. Ni rastro del padre y del abuelo por ninguna parte. ¿Por qué habrían de estar presentes si se pensaba que no servían absolutamente para nada…, excepto para proporcionar un placer efímero a las hembras o también, por supuesto, para atender todas sus órdenes y cumplir religiosamente todos sus deseos y caprichos?

 V. De cuando mandaban las mujeres…


Aunque todavía no he tomado la decisión de adoptar forma humana y de descender a la Tierra para ventilar mis problemas con John F. Morphi personalmente, una de las prerrogativas que me otorga mi condición divina es la de poder comunicarme con las gentes de mi pueblo que, como ya os confié en su día, es una vieja villa marinera del Kantábrico que, cuando yo nací en ella, se llamaba ZAMALLA y a la que ahora conocéis como Zumaya o Zumaia.


Recordaréis que antes de escribirle a John F. aquella carta que ya conocéis y que le dejé en su cajetín de la Sala de Profesores de la Unibersidad norteamericana en la que imparte clases, hice una visita a Zumaia para recordar viejos tiempos y para ver si reconocía a algunos de los descendientes de los Zumaiarras que conocí y traté en un tiempo remoto… Y allí me encontré con Arritxu Bidasoro, que fue la que me sugirió el tipo de ropa que tendré que vestir cuando vuelva al Mundo. Y con El Kóndor, que me tradujo la carta al inglés y me preparó un PPs con música del también basko Benito Lertxundi, para acompañar a la carta.


Aunque no os lo he dicho, todo lo que conocéis hasta ahora de mi historia, os lo he hecho llegar a través de Arritxu que, como no se maneja bien en las lides literarias, ha recurrido a una profesora de Filosofía y Literatura llamada Lurdiña para que dé forma a todo esto que os transmito. O sea que todo cuanto estáis leyendo nace en mi mente, pasa por Arritxu a la que yo se lo cuento y desemboca en la gallega Lurdiña, que lo escribe en forma de eso a lo que vosotros llamáis novela…


Cuando adopte forma humana podré comunicarme directamente con Lurdiña, pero como Arritxu está encantada con esa labor de intermediaria entre el Cielo y la Tierra que realiza, seguiré recabando su colaboración. Así podré seguir en contacto con mi paisana, que es una bellísima persona…


Bueno, pues dicho todo esto, quiero rematar lo que empecé a contaros en mis Confidencias anteriores, cuando os descubrí la forma como las gentes de la Prehistoria imaginaban que se producía la concepción de las hembras…


Arritxu, a la que llaman La Sirenita, escuchó atónita todo lo que os conté días atrás sobre ese asunto tan fundamental y hoy, en cuanto me ha visto aparecer, le ha faltado el tiempo para pedirme que la cuente el resto de la historia, porque “todo el mundo se ha quedado intrigadísimo por saber lo que pasó cuando los hombres descubrieron que eran los machos y no el viento quienes fecundaban a las hembras…”


Como me he mostrado sorprendida ante la primera parte de su frase…: “todo el mundo se ha quedado…”, se ha apresurado a aclararme que ha organizado un pequeño gran tinglado para conseguir que el mayor número de personas posible pueda llegar a conocer todo esto que os estoy contando, porque, como ha dicho Arritxu, -Son cosas que no se han sabido jamás y es una pena que no lleguen a mucha más gente…


Total, que La Sirenita me ha contado que ha hablado con su amigo Meneses, el escritor, para que, sin darle más trabajo del que ya tiene porque parece que anda siempre desbordado, remita mis Confidencias a un Círculo de Lectores que ha creado y que tiene un nombre muy bonito que me ha sorprendido gratamente: ÉTICA & ESTÉTICA…


O sea que yo estaba en la idea de que todo esto quedaba entre La Sirenita, El Kóndor y cuatro o cinco más, y resulta que está llegando a miles de personas… ¡Qué apuro!


Bueno, pues voy a satisfacer la curiosidad de mi intermediaria y de todos y voy a retomar el asunto donde lo dejamos la pasada semana…


Como bien ha comprendido Arritxu, todo cuanto os desvelé el último día que descendí del Olimpo para comunicarme con vosotros, tiene una trascendencia de primera magnitud. Porque conlleva el que a lo largo de la mayor parte de la Historia de la Humanidad, las mujeres han concebido su vida y han organizado la sociedad, al margen por completo de los hombres y viendo a éstos como unos seres estériles y superfluos cuya única utilidad podía ser la de vivir consagrados al servicio de la Mujer y aliviando a ésta, en alguna medida, de la terrible carga que suponía para ella el hecho de engendrar, criar, cuidar, educar, alimentar y vigilar a su prole… Un trabajo descomunal para el que las féminas de la Prehistoria no contaban con otro apoyo que el que les prestaban sus madres, aquellas de sus hermanas que no tenían descendencia y, a la larga, las hijas que habían llegado a la pubertad.


Todo esto lo ha entendido perfectamente La Sirenita porque, como abuela que es, dedica enteramente su vida a ayudar a su hija y a sus nueras en el cuidado de sus hijos. Es decir, de sus nietos. –¡Pues no han cambiado tanto las cosas, porque yo no hago otra cosa que trabajar para mis nietos y para mis hijos! Estoy de servicio permanente para lo que requieren de mí. ¡Qué vida más esclava!, se ha lamentado, mientras ambas paseábamos junto a la Ría de Zumaya, viendo como los jóvenes y musculosos remeros entrenaban en sus traineras con sus camisetas granates, características de los Zumaiarras… Esa imagen que aquellos grupos de hombres volando en sus barcas sobre las aguas, me ha dado pie para afrontar el siguiente tramo de mis Confidencias…:


Una vez que los hijos varones alcanzaban la adolescencia, eran conminados a abandonar la Tribu y a desarrollar su nueva vida, ora en solitario, ora integrados en las hordas, pandillas, cofradías, gremios, peñas, banderías o partidas masculinas que vivían a su libre albedrío, esparcidos por playas, montes o bosques y consagrados a la pesca, al pastoreo, a la caza, a la tala de árboles o a labores artísticas vinculadas a la Pintura Rupestre o a la Labra de grandes bloques de piedra, ya fuera para la erección de monumentos megalíticos, ya para la construcción de determinadas estructuras, encuadradas en lo que hoy denominaríais obras públicas. Otras de esas banderías masculinas optaban por vivir en comunidad, poniendo las bases de lo que más tarde llegarían a ser los zenobios, combentos o monasterios y todos ellos, en fin, compartían una actividad y una vocación común: la de combatir permanentemente entre ellos, ya fuera tratando de ampliar sus territorios de influencia, ya de obtener materias primas que poseían sus vecinos y de las que ellos carecían, ya de robarles alimentos o herramientas, ya, en fin, de conseguir tener coyunda con sus hembras…


Es decir que, al igual que les sucede a otras muchas especies de mamíferos (y muy en particular a los osos y a los elefantes), los hombres desarrollaban su existencia totalmente al margen de la Tribu o Familia, ya fuera en solitario, ya reunidos en bandas con el fin de conseguir alcanzar mayor Poder y de realizar su labor en las mejores condiciones posibles. Insisto, ya se tratase de la tala de árboles…, ya de la búskeda y extracción de metales y minerales…, ya de la obtención de alimentos…, ya del cuidado de los rebaños (una práctica mucho más antigua de lo que suponéis)…, ya de las empresas guerreras acometidas con el ánimo de conkistar nuevos territorios…, ya de evitar que otros ampliasen sus dominios a costa suya.


El hombre vivía a su aire, ya fuera peleando, ya laborando, ya dándose al ocio y al recreo. Y la mujer, por su parte y como ha hecho siempre desde que el mundo es mundo, se ocupaba solícita de su prole. Tanto de su cuidado y de su nutrición, como de su propia educación…


{Paréntesis de Lurdiña: Si a las lenguas aprendidas en la infancia se las conoce todavía como maternas, es justamente porque siempre han sido las madres quienes las han enseñado. Las que han ejercido de auténticas maestras. Ellas enseñaban a hablar a sus hijos y nietos y ellas procuraban que aprendieran, también, la doctrina y las leyes o reglas de la tribu. Y el resto, el aprender a sobrevivir, era el propio rodaje de la vida, sumado a las enseñanzas de los adultos, el que lo proporcionaba}


Así marchaban las cosas y así habrían seguido marchando siempre (no sé si para mal o para bien…), de no haberse producido un descubrimiento que tal vez haya sido el más trascendental de todos los efectuados por el ser humano, amén del que estaba llamado a tener una mayor trascendencia. Porque desde el día mismo en que alguien, sin duda un hombre, efectuó este hallazgo decisivo, las cosas ya no volvieron a ser iguales para los seres humanos. Los individuos cambiaron. Las costumbres se alteraron radicalmente. Muchas, infinitas tradiciones y creencias quedaron arrumbadas para siempre. Y, por supuesto, la estructura de la sociedad sufrió el más aparatoso vuelco que ha conocido a lo largo de toda la Historia.


-¿Qué sucedió?, me preguntó La Sirenita intrigadísima, mientras proseguíamos nuestra caminata por uno de los preciosos paseos que posee Zumaia, salpicados siempre por gentes que disfrutan de la paz que se respira en esta Villa y de los hermosos paisajes que se divisan desde ella.


Pues, sencillamente, que alguien había comprendido que eso de la fecundación de las hembras a partir de la penetración del viento en sus más íntimas entrañas, era una auténtica patraña. La más aberrante y absurda patraña jamás concebida por la mente humana…


¡No podéis imaginar lo que fue aquello! No podéis ni sikiera sospechar la magnitud del desaguisado que este decisivo pero inoportuno descubrimiento iba a producir… Decisivo para el progreso del género humano y para la sociedad masculina. Pero inoportuno y hasta catastrófico para la mujer. Por eso, y aunque mi memoria no alcanza a precisar este detalle, tengo fundadas razones para pensar que fue un hombre el que hizo este hallazgo determinante. Porque, ¿qué mujer en su sano juicio habría cometido el dislate de descubrir algo que iba a acarrear la destrucción absoluta y definitiva de todo el mundo primitivo, creado básicamente por la mujer y organizado de suerte que le resultase a ésta lo más favorable y propicio posible? ¿Qué mujer iba a incurrir en la torpeza de descubrir algo que, a partir de ese mismo instante, iba a convertirla en esclava del hombre amén de en sierva de su casa y de su prole?


Arritxu asintió: -¡Menuda faena que nos hizo ese puñetero hombre descubriendo eso! ¡Con lo bien que debíamos vivir sin ellos…, sin tenerles encima toda la vida…! Mi paisana mostró su expresión más guerrera mientras me decía esto… Era evidente que estaba bastante harta de servir a los hombres. Me imagino que a sus hijos y a su marido…


Sí, al igual que le ha sucedido a Arritxu, aquel Descubrimiento de la Paternidad de los Hombres y no del Viento sobre las criaturas, provocó las más airadas reacciones entre la sociedad femenina, que primero se mofó de quienes sostenían ese dislate, después trató de destruir a todo aquel hombre que lo propalaba y a la postre, y en vista de que no conseguía echar tierra sobre el asunto, optó por establecer la que ha sido la primera censura de la Historia de la Humanidad: el primer veto, el primer tabú… Se convirtió en un tema prohibido, en algo de lo que no podía hablarse, so pena de arriesgarse a que te quitaran la vida por hacerlo.


{Paréntesis de Lurdiña: Sin embargo, la Historia ha demostrado reiteradamente, desde entonces, que una vez que el ser humano ha desentrañado una verdad importante, ya no existe Poder ni fuerza capaz de echar tierra sobre ella. Se puede frenar su difusión (que es lo que, de hecho, trataron de hacer las mujeres entonces, por todos los medios), pero a la postre acaba esparciéndose irremediablemente. Todas las censuras, los tabúes, las cazas de brujas y los vetos inkisitoriales, están abocados al fracaso. Y si no, que se lo digan a mi paisano El Caudillo…}


Cuando vuestros antepasados masculinos se enteraron de que eran ellos y no el aire quienes hacían posible que las mujeres de la tribu pariesen criaturas regularmente, comprendieron en el acto que habían pasado a ser los dueños y señores de la situación y que, de dominados y utilizados acababan de convertirse en dominadores y en utilizadores de todas aquellas mujeres que, en lo sucesivo, tendrían que recurrir a ellos para poder concebir a sus hijos. Lo que kiere decir que, por una parte, ellas tendrían que ofrecerle al hombre las contrapartidas que éste les exigiera y, por otra, dejarían de ostentar el dominio absoluto que hasta ese momento habían ejercido sobre sus hijos. A partir de aquel (para vosotras) nefasto instante, los hijos eran, a partes iguales, de ellas y de sus padres. O, mejor, sus hijas eran suyas y sus hijos eran de sus padres. Que así empezó a ser entonces y así ha seguido siendo, a grandes rasgos, a lo largo de toda la Historia de la Humanidad. Las hembras ayudaban y acompañaban a sus madres en sus tareas y los varones hacían lo propio respecto a sus padres…


En suma, que los hombres iban a pasar de siervos y mandados a mandadores, de la noche a la mañana. Y como eso de mandar no se aprende de un día para otro, pues ocurrió lo inevitable: los hombres, que hasta entonces habían sido unos mandados, pasaron a convertirse en unos déspotas, en unos mandones… ¡Qué desastre para las féminas! ¡Qué hecatombe para las viejísimas y estables comunidades matriarcales! Los mamarrachos masculinos de antaño, empezaron a postergar a las mamás… Pero así es el progreso, porque como acabo de deciros, cuando suceden ciertas cosas, ya no admiten marcha atrás posible. Sobre todo cuando esas cosas están relacionadas con el Conocimiento. Porque es imposible llegar a olvidar algo que se ha llegado a conocer, por mucho que una parte de la sociedad se empecine en declararse deliberadamente amnésica. Cuando la razón humana conquista un conocimiento, no existe fuerza que sea capaz de borrarlo o de extirparlo. Porque el Conocimiento es como un árbol que puede talarse…, pero que a la postre acaba retoñando. Porque sus raíces no mueren jamás.


Mucho se afanaron las viejas matriarcas en talar todos los brotes de ese nefando descubrimiento que había venido a perturbar, gravemente, el mundo que siempre habían conocido y que, con tanto celo y mimo, habían mantenido vivo por espacio de… millones de años. Sí, entonces nació la primera Censura, la primera Inkisición… Que por algo son ambas palabras femeninas… Exactamente igual que las palabras tortura, dictadura, crueldad… o tiranía.


La Sirenita se mostraba confundida, porque como baska que es y, como tal, amante desaforada de la libertad, no podía ver con buenos ojos esas demostraciones de despotismo por parte de sus congéneres. Noté que quería decirme algo, pero que no se atrevía. Creo que no tenía muy claro lo que me quería decir. Por eso, decidí echarla un cabo y aliviarla de su contradicción y de su contrariedad:


-Pero no todo fue malo, querida Arritxu, porque la sociedad matriarcal pudo tener sus vicios y defectos, que sin duda los tuvo y muy grandes, pero por encima de ellos sobresaldrá siempre el mérito infinito que supone el haber sentado las bases para una forma de vida que iba a hacer posible la supervivencia de la especie humana y su supremacía y su hegemonía sobre todos los demás seres de la Tierra.


Sí, todo esto ha sido y será siempre un mérito de la mujer, invariablemente obsesionada por el bienestar de su prole, mucho más que del suyo propio o que el de los hombres que, os lo aseguro, nunca les preocupó lo más mínimo a vuestras antepasadas.


-¡Pues si encima de preocuparse de los críos y de ellas mismas hubieran tenido que preocuparse de los hombres, eso ya habría sido la repanocha…! ¡Los hombres, que se las apañen solitos!, saltó La Sirenita mientras se estiraba nerviosa el blusón azul marino que ha lucido estos días, con motivo de las Fiestas de San Telmo de Zumaya.


­-Tienes razón, la tranquilicé, pero ten en cuenta que ya fuera para obtener sus favores sexuales, ya para merecer el poder contar, de vez en cuando, con un espacio en la tribu, principalmente durante las frías jornadas invernales, los hombres se mantuvieron postrados a los pies de las mujeres y prestos a satisfacer hasta el más nimio de sus caprichos.

{Paréntesis de Lurdiña: Los hombres tienen que estar para eso, para hacer la vida más agradable a la Mujer y para ejercer de esclaviños nuestros, siempre a nuestros pies… ¡Faltaría más! Lo cierto es que su principal papel en la sociedad sigue siendo ése, porque la mujer ha tenido que ceder una importante parcela de su antiguo Poder, pero seguimos teniendo en nuestra mano la más importante y valiosa de todas las bazas: la de nuestra belleza. Y, amén de ésta, la de nuestro antikísimo y avezado hábito de mando, que es muy nuevo en el hombre. Lo que le hace a éste infinitamente más frágil y endeble. El sexo fuerte lo es sólo por su fortaleza física, pero no por la anímica. Salvo raras excepciones que no sirven sino para confirmar esta regla}


Cambió el mundo y vosotros cambiasteis con él. Y en este caso me refiero exclusivamente a vosotros, a los hombres. Porque las hembras siguieron siendo aproximadamente como siempre habían sido y desarrollando la misma labor que siempre habían realizado. Eso sí, de una forma más anónima, más callada y abnegada. Sin el protagonismo que habían tenido hasta ese momento y que, en lo sucesivo, iban a ejercer sólo de una manera solapada y de tapadillo. Porque la mujer iba a seguir mandando -no ha dejado jamás de hacerlo-, pero su dominio iba a ser subrepticio y oculto, permaneciendo camuflado bajo el aparente poderío masculino. La mujer mandaba y manda y el hombre cree que manda: es una fórmula conveniente y sabia. En realidad, la única posible. Porque todo es mudable excepto la naturaleza y lo que la naturaleza ha modelado de una forma, no es posible que nada adventicio pueda modificarlo. Y la Naturaleza ha querido que las mujeres hayan nacido para mandar… y los hombres, para someterse y obedecer.


-Así funcionamos todas las gentes del Kantábrico, me interrumpió Arritxu. Los hombres aparentan que mandan en sus casas pero la realidad es que somos nosotras las que partimos el bacalao en todo… Nuestros hombres pintan menos que un bolígrafo sin tinta…


-¡Naturalmente!, la respondí, pero observa que este hecho ha tenido una trascendencia incalculable… Porque como el hombre ha sido siempre plenamente consciente de la precariedad de su mando familiar y doméstico, optó por fabricarse una forma distinta de mando: el mando “exterior” sobre el conjunto de la sociedad. Que fue así como nació la Política.


{Paréntesis de Lurdiña: Sí, tiene todo el sentido que naciese así el concepto de poder político, monopolio y feudo masculino prácticamente hasta ayer mismo, amén de motivo de frustración constante para la Mujer que, sólo hoy mismo, está consiguiendo enderezar esta situación y arrancarse esta vieja y dolorosa espina de postergación y subordinación.


Hay que reconocer que las mujeres, absorbidas por nuestros hijos y consagradas a las rutinarias y empobrecedoras tareas domésticas, no contamos con unas condiciones demasiado favorables para cultivar nuestro espíritu y para enrikecer nuestra inteligencia. Porque no es el cuidado de un hogar y el trajín con los hijos lo que más puede estimular intelectualmente a una persona… Pero os dejo que leáis a la Dama de Elche, que concluye sus Confidencias de hoy con estas palabras…}


Para el hombre, por el contrario, las cosas han sido siempre radicalmente distintas; porque aunque haya ejecutado cometidos mucho más duros que los de las mujeres (trabajos rudos y peligrosos, empresas guerreras o de conkista, etc.), ha gozado siempre de cuatro elementos que resultan consustanciales para el desarrollo de la persona: en primer lugar, ha disfrutado de libertad; en segundo lugar de momentos de ocio; también de ambición y afán de progresar y, por último, de una dosis suficiente de soledad. De la conjugación de todos estos factores iba a derivarse la forma de ser masculina, caracterizada fundamentalmente por la ambición. Ya se trate de la ambición intelectual, ya de la artística, ya de la material y económica, ya del simple afán por imponer su poder o su fuerza.

Y así, aupado por todas esas ambiciones, el hombre iba a acabar convirtiéndose en el dueño absoluto, no de su propio hogar pero sí de la sociedad y de casi todas sus parcelas y manifestaciones. Porque eran hombres los que creaban obras de arte…; hombres los que ganaban o perdían las guerras…; hombres los que negociaban y se enrikecían…; hombres los que pensaban o filosofaban…; hombres los que desempeñaban la mayoría de los oficios…; hombres los que gobernaban…; y hombres, en fin, los que como hace el oriotarra Benito Lertxundi que tanto fascina a Meneses y a su nieto Landertxu, distraían a hombres y mujeres con sus interpretaciones tanto musicales como teatrales…


Éste es el mundo que habéis heredado y que, en un insignificante lapso de tiempo, estáis transformando. Lo que quiere decir que en vida de aquellos que me leéis, se va a producir la segunda mayor convulsión social de toda la Historia de la Humanidad. Porque si en la primera el hombre desplazó a la Mujer del dominio absoluto que ella había ejercido hasta ese momento, en esta ocasión es la Mujer la que vuelve por sus fueros aunque, eso sí, debiendo pactar y consensuar con el hombre un dominio compartido y ekilibrado sobre todas las facetas de la actividad humana. Estáis dando un paso gigantesco hacia la madurez y yo, como DIOSA que soy, me congratulo de ser testigo de ello, desde las entrañas de mi hermosa escultura descubierta en Elche. De esta bellísima escultura que un antepasado vuestro, sin la menor duda un hombre, un varón, esculpió hace alrededor de 2500 años en tierras valencianas, para deleite propio y de sus conciudadanos al tiempo que como muestra de devoción hacia la primera pobladora de la Tierra y madre común de todos los seres humanos.

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{Apostilla de Meneses. Las Damas y la democracia:


Damia fue uno de los epítetos de la Diosa de la Fertilidad, de la Dama. Que de ahí el que, de su nombre, se hayan derivado las palabras griegas demos y domos. La primera significa cuerpo, así como pueblo y país. Y la segunda se traduce como casa y hogar. Conceptos, todos ellos, claramente relacionados con el ámbito de poder de las DAMAS de antaño…


A la diosa Damia la recordamos a diario al referirnos a las damas o mujeres de cada uno de nosotros, así como a la Democracia de todos. Sí, he dicho bien: el nombre de la democracia tiene su origen último en el de la diosa Damia. Y esta divinidad, madre supuesta de la Humanidad, era -como todas las matriarcas que antes nos gobernasen- una dama de armas tomar. Ella daría nombre en varias lenguas a las mujeres casadas, habiendo sido éstas -las damas que desde que el mundo es mundo nos han gobernado-, las que configuraron la palabra griega damazo, que significa domar, domesticar… Y desposar o someter al yugo conyugal.


O sea que las damas nos doman y domestican y, por lo tanto, la democracia, que ahora es el gobierno del pueblo, fue antes el gobierno de las damas. Un gobierno que a escala doméstica no ha dejado nunca de existir. Lo que nos convierte a todos los hombres en damócratas antes que en demócratas…: más que el gobierno del pueblo, vivimos instalados y hasta acomodados en el gobierno de las Damas}

VI. La invención del Matrimonio

Mientras que las mujeres creyeron que era el Viento quien las preñaba, los hijos que nacían en el seno de cada Tribu eran considerados como hijos comunes a todas las hembras que la integraban, de tal modo que todas ellas asumían, indistintamente, la crianza, la educación y el cuidado de todas las criaturas. Dicho con otras palabras, no existía ninguna forma de matrimonio… Y así ocurrió durante millones de años, en los que las hembras de cada Tribu, Fratría o Familia sacaban adelante a sus proles como mejor sabían o podían, al mismo tiempo que resolvían sus exigentes necesidades sexuales entre ellas, emparejándose entre sí de forma aleatoria y caprichosa y sin atender a factores tales como la edad o el parentesco, puesto que, como miembros de una misma Familia, todas estaban emparentadas con todas.

Cuando las niñas alcanzaban la pubertad, eran las mujeres adultas las que se reservaban para sí el festín de su iniciación en los ámbitos de la lascivia y de la sexualidad, hasta que su adicción a ésta hacía que llegasen a adquirir el privilegio de elegir. A partir de ese momento, eran siempre las jóvenes doncellas las que decidían con qué mujeres, jóvenes o adultas, querían refocilar.

Las Amazonas, aun siendo rabiosamente matriarcales, rindieron culto a un dios masculino llamado ARES, tras el que se oculta la identidad del aire… Pues bien, hasta que el AIRE dejó de ser el padre de todas las criaturas, las mujeres desarrollaron su sexualidad entre ellas mismas y sólo cuando anhelaban intensamente la penetración masculina, recurrían a los animales machos de sus granjas para que cubrieran esas necesidades de manera más o menos cotidiana. Y excepcionalmente y sólo en los períodos en que sus apetencias sexuales eran más acentuadas (y que sin duda debían coincidir con los de su mayor fertilidad…), ofrecían sus cuerpos a los hombres que siempre rondaban en torno a cada Tribu o Familia, ofreciendo sus servicios, sus presentes y su fuerza de trabajo, a cambio de favores sexuales…

Normalmente, las mujeres desdeñaban esas eternas demandas sexuales masculinas y se decantaban por la coyunda con los animales de sus rebaños, que les resultaban mucho menos conflictivos al no plantearles ningún tipo de exigencias… No se daban regularmente a los hombres, pero sí que aceptaban regularmente sus presentes, con el fin de beneficiarse de ellos y de mantenerles permanentemente encelados y ávidos y pendientes de ellas. Y en cuanto a ellos, ¿qué otro remedio les quedaba que transigir con esas exigencias femeninas y que acatar todas sus caprichosas veleidades?

Este eskema de relación entre mujeres y hombres que muy sucintamente os he descrito, llegó inevitablemente a su fin en el momento en que el hombre descubrió que era él y no el Aire quien embarazaba a las hembras y, por ende, comprendió que, como vosotros decís, tenía la sartén por el mango. Es decir, que a partir de ese momento iba a ser él quien empezase a poner condiciones, a plantear exigencias… y a mostrarse veleidoso como hasta ese momento lo habían hecho las mujeres.

Bien, lo que sucedió a partir de ese momento es fácil de imaginar. Los hombres, ávidos hasta ese momento de hembras hasta el punto de que la palabra hambriento tiene su origen en esa HAMBRUNA ancestral y atávica que los hombres han padecido siempre de la HEMBRAS, les plantearon a las mujeres que si querían beneficiarse de sus fluidos seminales para alcanzar la maternidad, tenían que avenirse a algo que hasta ese momento había resultado impensable entre los humanos: las mujeres debían aceptar la presencia de los hombres en sus familias integradas exclusivamente por hembras. A cambio de esa anheladísima integración, los hombres fecundarían a todas las hembras de la Tribu, indistintamente y sin vínculo de ningún tipo: había nacido la Poligamia.

Y lo que sigue es muy fácil de imaginar, cuando se conoce mínimamente la idiosincrasia femenina: poco tiempo después, todas las mujeres de cada Tribu andaban a la greña entre ellas, rivalizando por obtener los favores de los hombres más atractivos e inteligentes y, también, de los mejor dotados físicamente. Y esta situación, nada conveniente para las mujeres, debió prolongarse bastante en el tiempo hasta que alguna de ellas, particularmente hermosa y bien dotada por la Naturaleza, decidió ofrecerse en exclusiva a un hombre, reclamando de él la misma exclusividad…, que ocioso es decir iba en detrimento de los intereses de las demás mujeres de la Tribu, que a partir de ese momento deberían prescindir de los servicios sexuales de ese hombre, el mejor, sin duda, de todos los que tenían a su alcance.

Aquel hombre aceptó la propuesta de exclusividad que le hizo aquella mujer, y esa primera pareja propiamente dicha, inventó el MATRIMONIO. Aunque sería más exacto decir que el invento lo hizo la Mujer que planteó esa brillante y crucial iniciativa, llamada a modificar el mundo… y a complicaros extraordinariamente la vida a los seres humanos. Porque aquel invento resultaba muy artificial, interesado y forzado y porque, como acabo de deciros, venía a relevar a millones de años de libre albedrío absoluto en el plano sexual… Lo que quiere decir que, como la naturaleza animal no puede modificarse por real decreto y de la noche a la mañana, mujeres y hombres tuvieron que reprogramarse y empezaron a practicar la vida matrimonial, alternándola con los escarceos que les imponía su naturaleza y que les impelían a establecer toda suerte de vínculos sexuales esporádicos con otras personas del mismo o de distinto sexo…

Y así nació la anarkía sexual en la que os halláis instalados desde que se inventó el matrimonio monogámico, y en la que vais a permanecer enfangados hasta el fin de los tiempos…, o bien hasta que os planteéis la necesidad de reformar el matrimonio, tal como ahora lo concebís…

Si MATRI-MONIO significa UNA-MADRE se debe, precisamente, a que hasta que esa mujer inteligente, exigente y sin duda de una belleza superlativa inventó el Matrimonio, el concepto de madre única no había existido y, como os he dicho, todas las mujeres de cada Tribu ejercían de madres de todas las criaturas que nacían en ella, ocupando el rango superior, como es natural, la madre de mayor edad. Léase, la abuela…

A partir de cuanto antecede, podéis deducir hasta qué punto resulta estúpido llamar matrimonios, como hacéis hoy, a las uniones sexuales entre dos hombres…, ninguno de los cuales puede ser madre.

Pero dejemos este asunto aquí, de momento, y prosigamos con mis Confidencias, porque se nos están amontonando los temas…

Antes de nada, quería deciros que El Kóndor sigue en Estados Unidos con Morphi y con Lertxundi, que al final celebró su Concierto y dio su conferencia en la Unibersidad de John F. El Concierto, un exitazo con lleno absoluto, como estaba previsto; y en cuanto a la charla del primer Cantante-Filósofo, tengo algunas notas que me ha enviado el propio Kóndor…

Según Benito Lertxundi, los cuatro pilares de la existencia humana son estos cuatro: 
LIBERTAD AMOR INTELIGENCIA MUERTE

Todo lo demás, todas las restantes vivencias humanas son derivaciones o ramificaciones de estas cuatro manifestaciones primordiales de la Vida, partiendo siempre de los cimientos fundamentales que os proporciona a los seres humanos la Libertad. Libertad, principalmente, para crecer y para evolucionar. Para desarrollaros a vosotros mismos sin necesidad de tener que recurrir a las andaduras o muletas que os brindan todas las Religiones, al conminaros a cifrar vuestro desarrollo en las distintas divinidades a las que cada una de ellas rinde culto.

-¡Sé LIBRE, que nadie te lleve de la mano!, ¡crece y desarróllate, porque todos estamos equipados para poder crecer intelectualmente!, ha repetido Lertxundi una y otra vez, poniendo todo el énfasis en las dos primeras palabras…

Me dice Mikel Angelo que después de la charla se han ido a cenar los tres, Lertxundi, Morphi y él, y que tras comentar todas las incidencias del Acto, El Kóndor ha tomado la palabra para leer a sus nuevos amigos las Confidencias que os hice el viernes día 16 y que Mikel Angelo, que forma parte del Círculo ÉTICA & ESTÉTICA formado por Meneses, ha recibido de éste a través de eso que llamáis Internet y que le tengo que pedir a mi amigo zumaiarra que me explique en qué consiste exactamente porque, así, juzgado desde fuera, más parece un invento al servicio de los Dioses que de los humanos…

Me dice El Kóndor que Lertxundi y Morphi le han escuchado en silencio, atónitos y estupefactos, hasta que ha rematado su lectura, y que en ese momento John F. se ha apresurado a preguntarle por la procedencia de ese sorprendente escrito que, ha dicho el profesor norteamericano, -modifica radicalmente todo cuanto creía saberse sobre el origen de las primeras sociedades humanas…

Mikel Angelo, que tenía instrucciones previas mías, les ha dicho la verdad sobre mí sin quitarle ojo a Morphi, para no perderse ni un detalle de su reacción. Parece que primero se ha quedado lívido, como si estuviera petrificado, y que poco después se ha ido ruborizando o, como decís vosotros, poniendo como un tomate. Y es entonces cuando ha hecho lo que yo esperaba y deseaba…: ha sacado mi carta, que llevaba en una carpetita de plástico que siempre le acompaña, y se la ha leído a Mikel Angelo y a Benito. Al Zumaiarra y al Oriotarra… El Kóndor y Lertxundi le miraban perplejos…

-¡Es la misma persona, no cabe duda! ¿Cómo es posible? Hace unos días me aparece una carta suya aquí en la Unibersidad y ahora me leéis eso que ha escrito la misma persona, que resulta ser una paisana vuestra que dice haber vivido hace millares de años… y que ha regresado para ajustarme a mí las cuentas por decir que la Dama de Elche es falsa… O yo me estoy volviendo loco, o lo que es una locura es todo esto…

Ha hecho una pausa y, como si se le hubiera encendido una bombilla inspiradora, ha exclamado, ante el estupor y el regocijo de sus compañeros de mesa:

-¿No estará detrás de todo esto el cabronazo ese de Meneses que, según he visto en Internet, ha arremetido también ferozmente contra mí por mi libro contra la Dama de Elche?

Aunque no es propio de una Diosa eso de soltar tacos, he querido transcribiros exactamente sus palabras, tal y como me las ha transmitido Mikel Angelo. Para tranquilizarle, éste le ha dicho que él me conoce personalmente porque ha hablado conmigo en Zumaya, y que todo lo que digo es cierto porque incluso le he dado datos sobre alguno de sus antepasados…

Para no liarlo más, El Kóndor se ha callado en ese momento y le ha ocultado a Morphi que no sólo conoce a Meneses sino que es amigo suyo… ¡Tan amigo que incluso, aprovechando su ausencia de Zumaia por el viaje a Estados Unidos, Meneses se está encargando de que le confeccionen un colchón al Kóndor con las plumas que éste ha ido perdiendo, a raíz de la muda de plumaje que ha hecho durante las últimas semanas! Y como no habrá bastantes plumas, ha quedado en pedirle a La Sirenita que se encargue de buscarlas en su pueblo. Y ésta, muy preocupada por El Kóndor porque la recuerda a algunos de sus hijos, que tienen una edad parecida, ha quedado en ocuparse de ello.

Una vez que los ánimos se han serenado un poco, los tres amigos han estado comentando mis Confidencias sobre el Matriarcado, coincidiendo los tres en que mi visión del asunto tiene todo el sentido y toda la lógica del mundo…:

-A partir de cuanto esta mujer dice, toda la Historia de la Humanidad se entiende muchísimo mejor, ha dicho Lertxundi, porque, según eso, el Patriarcado habría sido una reacción masculina contra todos los excesos padecidos por los hombres durante, tal vez, millones de años…

-Sí, excesos como el de matar a la mayoría de los niños varones, al poco de nacer, ha terciado Mikel Angelo. ¡Y lo que es más terrible es que después de amamantarles y de tenerles bien cebados, les mataban para comérselos como el más exkisito de todos los bocados!

-Más o menos lo mismo que hacéis todavía con los cochinillos, los corderos o los terneros, abundó Morphi, demostrando poseer un buen conocimiento de las cosas de España. Los mejores y más caros restaurantes de Castilla, son aquellos en los que se sirven cochinillos y lechazos… Y puedo dar fe de ello porque pude disfrutar de esos manjares exkisitos en Segovia, en Lerma, en Zamora, en Burgos y en Valladolid.

Y cambiando algo de tercio, exclamó en tono nostálgico: ¡Qué bonita, qué sobria y qué distinta es Castilla!

Los dos amigos baskos se miraron y pusieron cara de circunstancias, aunque como personas inteligentes y moderadas que son, ambos coincidían en buena medida con la opinión que acababa de emitir el Profesor norteamericano… Y éste prosiguió:

-Tengo la impresión, no sé si acertada o errónea, de que el Norte de España es mucho más matriarcal que el Sur. Lo que vendría a ser una prueba del acierto de las originales tesis de Meneses sobre el nacimiento del ser humano y de la Cibilización a orillas del Kantábrico…

Morphi abrió un nuevo paréntesis, mientras se distraía y distraía a sus amigos reuniendo con un cuchillo las migas del mantel, depositándolas acto seguido, con ese mismo cuchillo, en uno de los platos del postre, ya vacío.

-Estuve en Castilla una Semana Santa (la misma en la que comí todas esas exquisiteces culinarias…) y me impresionó palpar la tremenda emoción y devoción que despiertan las imágenes de determinadas Vírgenes entre la población… En Valladolid, por ejemplo, las Cofradías más multitudinarias son aquellas que se han formado en torno a algunas de las maravillosas esculturas de las Vírgenes que fueron talladas por los soberbios imagineros castellanos… Recuerdo que uno de los Pasos en concreto, el de La Piedad, me impresionó de tal modo, que me pasé una hora entera admirándolo en el Combento de las Descalzas Reales en el que se guarda…

{Paréntesis de Lurdiña. Dos apostillas: ese combento al que se refiere John F. Morphi (y al que llaman el de Los tropezones porque todo el mundo se tropieza al acceder a él), no es la Sede oficial de la Cofradía de La Piedad, que hasta las recientes obras de restauración de la vecina Iglesia de San Martín, guardaba su paso en ésta. Y en cuanto al comentario del propio John F. sobre “los soberbios imagineros castellanos”, quiero añadir que el mejor de todos ellos y a juicio de la mayoría el mejor escultor que ha dado España, no era castellano sino gallego como yo: Gregorio Fernández. Toda Castilla y Valladolid en particular, están sembradas de imágenes talladas por mi genial paisano o por los brillantes alumnos de su escuela. La propia imagen de La Piedad fue tallada por él, así como otras tres obras excelsas: el Cristo atado a la Columna que se conserva en la Iglesia de la Vera Cruz y La Sexta Angustia y el Cristo yacente expuestos en el Museo Nacional de Escultura Policromada de Valladolid, reciente y brillantemente restaurado en su Sede del Colegio de San Gregorio, que es una auténtica Unibersidad construida por deseo expreso de Isabel la Católica… En ese mismo Museo se expone un autorretrato de Gregorio Fernández en el que, precisamente, se menciona su filiación galaica}

Benito Lertxundi, retomando el asunto que Morphi acababa de abordar, cambió discretamente de tercio con estas palabras: -Se me ocurre pensar que la tristeza infinita de las Vírgenes castellanas, algunas de las cuales responden al nombre de “Virgen de las Angustias”, podría tener algo que ver con la propia “melancolía” que nos transmite la expresión de la Dama de Elche, que es acentuadamente triste…

Con estas palabras, el talentudo cantante de Orio acababa de lanzar un torpedo contra la línea de flotación de la tesis de John F. Morphi, al establecer un nexo o vínculo entre las Vírgenes que desfilan en las procesiones de la Semana Santa española… y una de las más antiguas esculturas femeninas labradas en España… Dicho con otras palabras, Lertxundi cree también en la autenticidad de mi escultura.

Morphi entró al trapo: -Sí, tengo que reconocer que todo el amplísimo espectro de las Vírgenes españolas que son sacadas en procesión durante la Semana Santa, es plenamente coherente con el espíritu que alienta en la Dama de Elche… Y esto es algo que jamás habría llegado a captar el supuesto falsificador de esta extraordinaria escultura, en el supuesto de que fuese moderna como yo sospeché, empiezo a pensar que en mala hora…

Como me ha contado éste, El Kóndor y Lertxundi se miraron discretamente y con esa mirada ya se lo dijeron todo: los argumentos de Meneses, que Morphi ya conocía por Internet, habían desarmado a mi detractor norteamericano, que no sabía cómo salir mínimamente airoso del lío en el que se había metido…

{Apostilla de Lurdiña: Me dice Meneses que ayer no pudo enviaros este Capítulo de Las Confidencias de la Dama de Elche porque de haberlo hecho habría tenido que renunciar a su caminata diaria y eso es algo que su corazón y su salud le tienen rigurosamente prohibido. Dice también que a primera hora de la tarde de hoy os enviará un segundo Introito con un nuevo Capítulo de la novela de la Dama, que será el correspondiente a mañana lunes 19, día en el que no cree que pueda estar con vosotros porque, por una parte recibe la visita de su hija Blankita y de su nieto de seis meses El Lertxundiano, y por otra celebra los Veintiséis años -¡26!- de su Descubrimiento del origen IBÉRICO de la Humanidad. Que, por razones obvias, es la fecha más importante de su vida (junto con la del Descubrimiento del origen de la VIDA y las de sus dos operaciones de corazón).

El PPs que ha elegido para este sexto Capítulo de La Dama es una auténtica belleza porque reúne una colección de acuarelas del llamado Maestro de la Acuarela, el californiano Steve Hanks, que tiene ahora 61 años y que ha sabido pintar a la MUJER con una fuerza, una maestría, una pureza y una ternura que resultan conmovedoras y que llegan incluso a emocionar. Vais a poder comprobarlo cuando abráis ahora el PPs y os dispongáis a disfrutarlo a lo grande. Merece que le dediquéis un rato y que, incluso, lo veáis dos y hasta tres veces seguidas… Nos lo ha brindado el que Meneses llama El Rey de los Pepeeses: Mikel Angelo Muguerza, alias El Kóndor… Acabamos de estar con él en los Estados Unidos…

Como nota anecdótica y al hilo de otro personaje que ha aparecido en este Capítulo, me pide que os diga que su nieto Landertxu Lertxundi se queda mudo y atónito cada vez que oye cantar Nere errico neskatxa maite a Benito Lertxundi. (Y no sé si lo he escrito bien, porque como gallega que soy no ando demasiado fuerte en Euskera…) Un besiño para todos.

VII. El origen prehistórico de la Semana Santa…


Ayer dejamos a nuestros tres amigos con esa conversación que acabaré de contaros en mis próximas Confidencias, porque hoy quiero deciros algo sobre la Semana Santa que acaba de aparecer en nuestro relato y sobre la que tenéis unas ideas absolutamente erróneas y hasta disparatadas. Pero antes, permitidme que os hable un poquito de mí…

¿Por qué aparezco en mi busto de Elche con una expresión tan seria, grave y circunspecta, siendo como soy la Diosa de la Naturaleza de la que se espera que propague por dokier la alegría de vivir…? ¿Por qué no me esculpió sonriendo el genial escultor de mi busto ilicitano?

La respuesta a esa última pregunta se encuentra en el hecho de que yo, como mis herederas todas las Vírgenes a las que veneráis, he sido venerada siempre, no sólo como Diosa de la Vida, sino también como protectora de los seres humanos en su tránsito final hacia la Muerte. Es decir, como Diosa de la Muerte. Y si pensando en la Vida vuestros ancestros me imaginaban sonriente y cercana, cuando me relacionaban con la Muerte no podían evitar el verme tal como aparezco representada en mi escultura de Elche: seria, mayestática, solemne y, como os decía, con cara circunspecta. Porque se suponía que además de auxiliar a los humanos a la hora de la muerte, yo era, al propio tiempo, la encargada de juzgar la bondad o maldad de sus almas, dependiendo de mí el que éstas fueran a descansar en la morada celestial de los Bienaventurados…, o bien que acabasen pudriéndose y crepitando en las calderas del Alberno o Anferno (palabras de las que se ha derivado Averno e Infierno…) Y ahora entenderéis por qué me veían tan seria mis devotos adoradores. Cosa que, por cierto, no entiendo demasiado bien por cuanto (como bien apunta Benito Lertxundi), el hecho de nacer y de morir es consustancial a la Existencia y parece mentira que, aun sabiéndolo, os sorprenda y contraríe tanto el hecho de morir. Sabéis que la muerte es el precio que todos los seres vivos tenéis que pagar por el privilegio de haber vivido, luego no tiene sentido lamentarse por algo que ya está preestablecido y que forma parte de las reglas del juego. Las lágrimas hay que guardarlas para aquellas cosas que suceden, sin tener que haber sucedido. E incluyo entre esas cosas al Hambre, a la Violencia, a la Maldad y a su hermana gemela la Ignorancia. Cuatro azotes que os fustigan permanentemente a los seres humanos y de los que podríais libraros si hicieseis un uso correcto de vuestra condición de individuos inteligentes…

Llorar a la Muerte es una estupidez, porque ella es la otra cara de la Vida y la una no existiría sin la otra. ¿O acaso no habéis visto cómo aflora y bulle la Vida en los troncos postrados y muertos de los árboles del bosque?: hongos, setas, gusanos, insectos de todo tipo, musgo, líkenes, lombrices y hasta las guaridas de ciertos roedores y de otros animalillos…

Pues eso es la Semana Santa: la Fiesta de la Muerte, que precede a la Celebración del Nacimiento de la Vida a lo largo de toda la Paskua. Por eso la llamáis Paskua FLORIDA… Porque en el sentir de vuestros antepasados, la Vida terrestre había tenido su primera manifestación en una FLOR. En una Flor que, debido a la enorme trascendencia del papel que se le atribuía, dio nombre a todas las Ciudades Sagradas del Norte de España que se preciaban de ser herederas de la Primera Ciudad de la Tierra… Y de ahí el que FLOR, FLORA, FLORIDA o FLORENZIA hayan sido nombres de Burgos, Santander, Bilbao, Obiedo, León, Valladolid, Bitoria, Zaragoza, Llérida, San Sebastián… Y por supuesto, y antes que de todas ellas, de mi patria chica, ZAMALLA = Zumaya, en la que todavía existe un monte llamado FLORES, entre otros muchos lugares, con nombres más antiguos, que significan exactamente lo mismo. Bien, pues ahí tenéis el porqué del nombre de la Paskua FLORIDA, a la que llamáis también De Resurrección cuando su verdadero nombre debería ser De Renacimiento…

La palabra castellana RESUCITAR ha sufrido una leve modificación que ha escondido su verdadero significado. Y es que la palabra original era re-SUSCITAR… O lo que es lo mismo, volver a Suscitar… ¿Y qué significa este último término? Helo aquí: levantar, crecer… O sea que RE-SUSCITAR no significa lo que suponéis, sino volver a crecer… Que es lo que sucede cuando renace la vida a partir de cualquier planta muerta… Como esos troncos de árbol muertos a los que acabo de referirme y de los que, muchas veces, habréis visto cómo nacen brotes o renuevos que anuncian el nacimiento de un nuevo árbol, nacido sobre el tocón o los restos de su precedente y progenitor…

Pues eso es la Semana Santa…: un Árbol que muere para dar Vida a otros muchos… ¿O es que no habéis caído en la cuenta de que la Semana Santa comienza el Domingo de RAMOS y concluye el Domingo de Paskua FLORIDA? ¿Se puede decir más claro? Por otra parte, el primer episodio de la supuesta y netamente fabulosa Pasión de Cristo, se desarrolla en el HUERTO de Getsemaní… Otro episodio, el de la Flagelación, no se desarrolla con Cristo atado a una columna…, sino a un Árbol. Como San Sebastián… En cuanto a la Cruz en la que supuestamente fuera crucificado Cristo, es una idealización de ese mismo ÁRBOL que aparece omnipresente en toda la fábula de la Pasión… Si tuviera medios para ello, os mostraría algunos grabados antiguos en los que se muestra a Cristo crucificado en un Árbol…

En cuanto a los Monumentos que se componen el Jueves Santo, día clave de la Semana Santa, no se componen con imágenes ni con símbolos de ningún tipo, sino con FLORES… Sí, flores, exactamente igual que las carrozas en las que son sacadas en procesión las imágenes que representan la Pasión del Señor… Vais a poder verlo en un maravilloso PPs que una persona que esconde su identidad bajo el pseudónimo de Bello Nombre, le ha enviado al Kóndor para que se lo hiciese llegar a Meneses, sabiendo que éste es de Valladolid (FLOR) y que siente auténtica veneración por la Semana Santa de su tierra natal. Porque el PPs en cuestión, que os recomiendo vivamente, os muestra algunas imágenes de las Procesiones vallisoletanas que con tanto fervor siguen Meneses, sus hijas pequeñas y los hijos de éstas. (Tres generaciones que perseveran en la tradición que inició el abuelo de Meneses y que retomaron su padre y él mismo, ya desde su más tierna infancia…)

El Domingo de Pascua fue en otro tiempo la Fiesta de las fiestas, la jornada más importante del año. El día en el que se presumía que la Vida había llegado a la Tierra. Porque vuestros antepasados lo tenían perfectamente claro: la Vida había llegado del cielo y había amerizado en las aguas del Occéano. A partir de ese instante se había iniciado el proceso de gestación del primer ser dotado de vida, ancestro común de todos los seres vivos.

Ahora bien, ¿qué era exactamente lo que había caído del cielo? Eso ya nunca estuvo demasiado claro, habiéndose consagrado toda suerte de hipótesis, verosímiles unas y aberrantes otras. Una de esas interpretaciones suponía que la Vida había llegado a la Tierra en forma de un gigantesco Árbol llamado a modelar con sus ramas y tronco el largo millar de kilómetros de la Cordillera de Arraballa o Cantabropirenaica. La misma que habría de dar nombre a los ÁRBOLES y a especies de árboles tales como los enebros o arabotes, los robles o arrobeles (en euskera arabitz) o los endrinos o aranes… Aquella cordillera, aquel Árbol, había dado vida a todos los seres humanos. Lo que explica la sorprendente homonimia que existe entre las palabras baskas arbazta (rama) y arbaso (antepasado). Erais hijos de un ÁRBOL y de ahí el enunciado de tantísimas leyendas que hablan de dioses, vírgenes y héroes nacidos o surgidos de un TRONCO de árbol. Tal es el caso de las anxanas kantábricas y de las hamadríades. O los de las Vírgenes de Balbanera y de Balbanuz, ambas aparecidas en la antigua Kantabria…

Como DIOSA DE LA VIDA que soy, conozco muy bien este asunto del que os estoy hablando. O sea que no es Meneses (que se ha ido a dar su caminata) sino yo, la DAMA, quien os escribo…

De todo esto he hablado estos días con Arritxu Bidasoro en nuestros paseos por Zumaia (que esta noche remata sus Fiestas de San Telmo…) y al final ha conseguido que accediera a subir al piso en el que vive el tal Meneses, con el fin de que me lo presentara. Me alegro de haberlo hecho, porque me ha dicho algo que me ha sorprendido una barbaridad. Me ha dicho, palabras textuales, que él descubrió el origen ibérico de la Humanidad el JUEVES SANTO día 19 de Abril de 1984, sobre las 6 de la mañana… O sea que mañana lunes se cumplen 26 años. Vivía entonces en Valladolid y de ahí arranca su costumbre de pasar la Semana Santa en esa Ciudad, de la que hace muchos años que está ausente. Parece que fue el Jueves Santo más tardío del siglo XX… ¡Sorprendente!

Como La Sirenita me había contado que este buen señor ha escrito él solo más Sonetos que todos los Poetas juntos, pues he osado pedirle que escribiera para vosotros varios Sonetos, descubriéndoos en ellos el verdadero origen de la Semana Santa que él conoce mejor que nadie porque lleva un montón de años investigándolo…

El pobre Meneses ha puesto cara de alucinado cuando ha escuchado mi propuesta, porque me ha dicho que si escribir un soneto es siempre arduo y difícil, los Sonetos de carácter narrativo-descriptivo son de una dificultad inconmensurable.

-Sin embargo, ha añadido de inmediato, como me fascinan los retos, la prometo a usted que voy a hacer todo cuanto esté en mi mano para complacer el encargo que me ha hecho. Es más, ha dicho a continuación mientras jugueteaba con sus gafas mostrándome el intenso color azul de sus ojos, como tengo la costumbre de enviar varios sonetos a mis lectores todos los domingos, voy a procurar que los Sonetos que me pide estén escritos hoy domingo, con el fin de enviarlos a renglón seguido del último capítulo de sus Confidencias que, como creo sabe ya, pasan de Arritxu a Lurdiña, que las da forma literaria, y que me las envía a mí desde su patria gallega para que yo las difunda a través de mis lectores. Por eso la confieso que tenía una enorme curiosidad por conocerla. Porque no se conoce a una Diosa todos los días…

La Sirenita escuchaba sin pestañear, con los ojos abiertos de par en par y con esa carita de buena persona que tiene, sin perderse ni una coma de toda nuestra conversación. Hasta que se la ha ocurrido mirar el reloj y se ha levantado como una exhalación…:

-Mi hija me va a matar. Tenía que ir a buscar a mi nieta hace más de media hora. ¡Me voy zumbando!

Y nos hemos ido las dos, mientras Meneses nos despedía en la escalera de su casa con estas palabras:

-Como somos todos Zumaiarras, ya nos iremos reuniendo cuando regrese El Kóndor. Y también les invitaremos a Pello Eizagirre y a su cuñado Txiz-Txiz. Al primero de ellos yo le llamo “el Sumo Sacerdote de Zumaia”…

{Apostilla de Lurdiña: Tras la lectura de este Capítulo, que resulta corto y que sabe a poco, le he pedido a Meneses que me autorizase a añadir, en este punto, un breve fragmento sobre la Semana Santa, perteneciente a su libro El Kalendario y el Zodíako, códigos secretos de la Prehistoria. Me ha dicho que le parece una idea muy acertada y, por consiguiente, aquí tenéis ese escrito, breve pero que tan esclarecedor os va a resultar. O, por lo menos, para mí lo ha sido…}

La verdadera cuna de la “Semana Santa”:

Los Nazarenos de la Semana Santa ibérica (que nadie los busque en Roma o en Palestina) visten unas túnicas de tercipelo azul oscuro, a caballo entre el azul y el púrpura, que casualmente resulta ser del mismo color que aquellas con las que -según documenta Platón- se engalanaban los Reyes ATLANTES para celebrar su Sagrada Cena = Misa, después de haber corrido y sacrificado a un toro. Astado cuya carne y sangre comían = comulgaban en el transcurso de ese ágape. Lo que constituye el origen incuestionable de la leyenda de la Sagrada Cena de Cristo y sus Apóstoles en la noche del Jueves Santo, víspera de la Crucifixión.

El color nazareno es el color genuino de la Semana Santa española y de aquellas (todas las que se celebran en el mundo de habla hispana) que son hijas de ella. Y aprovecho para repetir una vez más que no era necesario que yo escribiera este libro y todos los que ya llevo escritos sobre esta materia, para demostrar que el Cristianismo nació en España y más concretamente a orillas del Kantábrico. Basta, en efecto, con asistir a la Semana Santa castellana para comprender que fue en el contexto de esta región en donde nació el Cristianismo. A tal grado llega la intensidad con la que en ella se vive el mito de la Pasión de Cristo, así como la pureza y autenticidad de todos sus ingredientes.

Todo esto llega hasta el extremo de que los pobladores africanos del Sáhara conocían a los Españoles con el nombre de Nazarenos…

Como suelo repetir, si España es el único país cristiano que celebra la Semana Santa y que ha hecho incluso de ella la fiesta más importante de todo el año, es precisamente porque los hechos sagrados que en esos días rememoramos millones de españoles (entre los que nos contamos multitud de ateos y de agnósticos) tuvieron su origen en la Península Ibérica. Y no en Palestina como ridículamente se viene pretendiendo.

¿En qué cabeza humana cabe que si realmente hubiesen sucedido los hechos narrados en la Pasión de Cristo, con la enorme trascendencia que se les atribuye, no hubieran dado origen en Palestina a tradiciones similares a las que desde siempre han florecido en España durante estas fechas, en las que antaño nacían el año y la Prima-Bera?

¿En qué cabeza cabe que, sobre no existir en Palestina ni una sola tradición popular relacionada con la Semana Santa, no haya en aquella tierra ni un solo individuo, salvo los cristianos de origen foráneo, al que le importe lo más mínimo lo que para millones de Españoles entre los que me incluyo es, sin discusión alguna, la semana más importante, bella y atractiva del año?

Resulta sencillamente demencial el pretender que unos hechos que se pretende cambiaron la historia del mundo…, no hayan dejado el más leve poso de memoria en el lugar en el que se dice sucedieron. En tanto que esa memoria pervive -¡y de qué manera!- en un país situado en la ribera opuesta del Mediterráneo, en España…

Sólo el lavado de cerebro demoledor que la Iglesia de Roma les ha hecho a todos los Europeos que están bajo su férula, justifica el que éstos no hayan comprendido hace mucho tiempo -limitándose a comparar las Semanas Santas de España y de Palestina- que el nacimiento del Cristianismo en esta última región es la mayor estupidez que haya podido concebir jamás un ser humano. Porque, para empezar, en Palestina no existe tal Semana Santa, por mucho que el Vaticano no ceja en su empeño por atraer peregrinos cristianos hacia aquellas tierras en esos días sagrados. Pero por muchos miles de turistas americanos y europeos que visiten Jerusalén en Semana Santa, allí seguirá sin existir jamás ese espíritu de la Semana Santa que impregna innumerables lugares de España durante la conmemoración de la Pasión y Muerte de Cristo.

Digamos que Jerusalén en Semana Santa es como un inmenso decorado de Hollywood. Todo artificial. Todo un inmenso cuento, sentido eso sí profundamente por las monjitas españolas y por las solteronas de todo el mundo que acuden allí, temblorosas, anhelantes de pisar el mismo suelo que supuestamente holló Cristo con sus plantas, con su sudor, su sangre y sus lágrimas.

¡Cuánta inocencia hay en el mundo y cuánto mangante dispuesto a explotarla y a convertirla en moneda de curso legal…!


VIII. El hombre que le devolvió la Memoria a la Humanidad…

Por si a algunos de quienes me leéis os cabe alguna duda al respecto, quiero dejar bien sentado que Las Confidencias de la Dama de Elche son cosa mía, de la DAMA, y no de ese liante de Meneses que, como es amiguete de Lurdiña, se cuela y mete baza en mi novela en cuanto me descuido, aprovechándose de que es mi amiga gallega la que, en definitiva, escribe y da forma literaria a cuanto yo deseo transmitiros. Y en los dos últimos párrafos que preceden a estas líneas, retomados del Capítulo 122, tenéis una prueba elocuente de ello, porque eso es cosecha Meneses kímicamente pura…



La madre de Meneses dice que… la dueña del violín toca cuando quiere y lo que quiere y esto se aplica para mis Confidencias, porque como quiera que es LURDIÑA quien realmente las redacta y teclea los textos que vosotros recibís, pues resulta que es ella quien tiene la sartén por el mango y quien al final decide lo que va y lo que no va… Y claro, como es coleguilla de Meneses y le conoce desde que era una cría, cuando la Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico-Artístico (Arte en Peligro) y la Primera Cooperativa de Poesía, allá por el año 1974, pues nada, que nuestra galleguiña barre para casa y nos cuela a Meneses hasta en el sopa. Tengo yo que hablar muy en serio con esta niña, porque si sigue metiendo a su amiguito del alma os va a hacer un lío monumental, y al final ya no vais a saber cuándo escribo yo, cuándo escribe Lurdiña y cuándo escribe el liante de Meneses. Y así, como sigamos a este paso, vais a tener tal cacao mental, que Robescarmen va a pensar que es Teresa de Calcuta, La Sirenita se va a creer Marilyn Monroe, el Gran Jefe de la Tribu Baska (Koldo Urrutia), se imaginará que es Gandhi y El Kóndor, que ya ha acabado la muda de su plumaje, se pensará que es Superman. Y vosotros mismos, tras acabar de leer mi novela (si es que acaba alguna vez…), no vais a saber ni cómo os llamáis, ni quién sois, ni en qué mundo vivís, ni de qué planeta habéis caído… ¡Y todo por culpa de este liante de Meneses…!


Os estaréis preguntando que cómo conozco yo al Gran Jefe Koldo Urrutia… Pues muy sencillo, porque su madre era de una aldea de mi patria chica, Zumaia, que se llama San Mikel de Artadi… Y en cuanto a Robescarmen, a la que hasta ahora no me había referido tampoco, es una especie de embajadora del Más Allá, una de esas personas a las que recurrimos en el Cielo para que siembren la bondad, la moderación, la cordura (y la ñoñería…) ahí en la Tierra. Os la presento porque la vais a encontrar con frecuencia en mi relato… Su madre se llamaba Luz Divina… ¿Lo pilláis?


Hoy me voy a mostrar más indulgente con Meneses por dos motivos: en primer lugar, porque ha cumplido puntual y diligentemente el encargo que le hice de que os contase en Sonetos el verdadero origen de la Semana Santa; y en segundo lugar porque ayer celebró el Aniversario de un descubrimiento sobre el que algo os diré al final de este Capítulo…, y algo os dice él en los párrafos que siguen…


{Apostilla de Lurdiña: Atendiendo la voluntad de la DAMA y por expreso deseo suyo, reproduzco a continuación un breve escrito que me ha entregado Meneses, con el ruego de que os lo haga llegar unido a los Siete sentidos y emotivos Sonetos que ha escrito sobre el origen de la Semana Santa. Cumplo encantada ese encargo, al tiempo que aprovecho para saludaros y para enviaros un besiño. Al mismo tiempo, y como la DAMA, como Diosa celestial que es, no dirá nada, aprovecho para agradeceros el atento y cada vez más entusiasta seguimiento que estáis haciendo de esta novela, de la que yo me he convertido en escriba o amanuense. Ojalá que pueda realizar mi trabajo de la forma más perfecta e inspirada posible, para satisfacción vuestra, de la DAMA y, también, de mi coleguilla Meneses (como dice Ella…), con el que os dejo a continuación:


Mis queridos y pacientes amigos:


Hoy se funden y se confunden los Domingos Poéticos y Las Confidencias de la Dama de Elche, al hilo del encargo que me hizo esta última para que os relatara, de forma muy sintetizada y poética, cuál es el verdadero origen, netamente mitológico y por supuesto prehistórico, de la SEMANA SANTA española. Que es la única que existe como tal en todo el planeta, siendo todas las manifestaciones religiosas que a lo largo de esos días vive la Cristiandad, un mero eco o calco de la tradición hispana. De todo ello os he hablado ayer mismo, como podréis constatar por el preámbulo escrito en tinta verde que precede a estas líneas.


Cariñoso y siempre con deseos de colaborar, recibo estas líneas de Pedro Pablo G. May, al hilo de mi escrito de ayer sobre el trasfondo floral y arbóreo de la Semana Santa:


No sé si conoces la leyenda de la creación del Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas quichés, en el que pretenden que los dioses experimentaron para "construir al hombre" y crearon una primera Humanidad de arcilla, aunque la destruyeron porque eran seres "sordos y ciegos".


Luego construyeron una segunda Humanidad DE MADERA, que sí prosperó pero a la que también destruyeron porque fueron unos "listillos" que se negaron a adorar a los dioses que los habían creado para que les sirvieran como esclavos. A esta segunda Humanidad la destruyeron con un gran diluvio y los supervivientes de la catástrofe lograron huir subiéndose a los árboles, donde degeneraron y acabaron convertidos en monos (y por eso los monos vienen de los hombres y no al revés, como sostienen el manipulador de Darwin y sus seguidores).


Finalmente (a la tercera va la vencida) los dioses crearon a la actual Humanidad A PARTIR DEL MAÍZ, y por eso es ésta la planta sagrada de las antiguas culturas americanas.

Somos vegetales, después de todo...


Un abrazo. ¡Y feliz vigésimo sexto aniversario!


Me he hecho eco de esta tradición maya en varios de mis libros, y así se lo he dicho a Pedro Pablo, al que he contestado lo que sigue:


Sí, querido Colega, conozco esa leyenda, pero gracias por sacarla a colación. Y gracias, también y sobre todo, por el bello gesto de tu felicitación por mis 26 años de calbario... Como éste promete prolongarse hasta la muerte, tendré que decir aquello de..: ¡ya quedan menos! El tiempo corre a favor del final de mi sufrimiento...


Eres ENCANTADOR. No me extraña que te quieran tanto tu mujer y, a otro nivel, tu JEFA. Un abrazo fortísimo, querido amigo.


Sí, en hablando del origen de la Semana Santa, viene muy a cuento ese símil del calbario al que suelo recurrir siempre que me refiero a mi ya dilatada peripecia descubridora, a la que debo el haber llegado a conocer a la Humanidad, en todos los sentidos, como ningún ser humano la habrá conocido jamás. Por dos razones muy concretas y dispares: porque nadie ha sabido tanto, jamás, sobre nuestros orígenes y sobre buena parte de nuestra andadura sobre la Tierra y porque, en otro orden de cosas, no conozco de ningún personaje de toda la Historia de nuestra especie que, habiendo efectuado tan COLOSALES aportaciones a nuestra especie (al haberle devuelto la MEMORIA en buena medida), haya recibido un pago tan MISERABLE, RUIN, MEZKINO, VIL, RAHEZ Y RASTRERO por esa impagable contribución, realizada, además, de manera absolutamente altruista y desinteresada.


Sí, la parte más triste de toda esta historia que llevo viviendo en solitario desde hace ya 26 años, es aquella que me ha permitido descubrir que la Humanidad es IGNORANTE, MEZQUINA e INGRATA por naturaleza y que es precisamente por ello que cada vez que nuestra especie produce un hombre clarividente, capaz de ver lo que los demás se han mostrado incapaces de ver, la reacción general y generalizada no es la de premiar y enaltecer a esa persona, sino la de denigrarla, injuriarla y tratar de destruirla por todos los medios… ¿Por qué? Pues por pura y simple ENVIDIA y porque la Humanidad es pequeña por naturaleza, siendo contadísimas las personas que se escapan a esta trágica generalización.


Hasta donde llegue vuestro conocimiento de la Historia, pasad revista a la biografía de todos aquellos genios o innovadores que han sido perseguidos y denigrados por haber ido por delante de los demás. Nefando crimen que en otro tiempo se pagaba con la hoguera o con el cadalso, más tarde con el confinamiento en una mazmorra hedionda y, ahora, en los hipócritas tiempos en los que vivimos, se paga con el aislamiento y el hambre.


Las clases dominantes y la Iglesia han aprendido la lección al fin, y han comprendido que matar a los adelantados sólo sirve para hacerles más grandes y para crear una aureola en torno a ellos, que les inmortaliza. Por eso han inventado un sistema mucho más limpio y eficaz, y que no tiene esos desagradable efectos secundarios respecto a la sacralización de los genios e innovadores a los que se reduce a cenizas… Todavía estamos loando a Giordano Bruno o a Miguel Servet por esa torpeza cometida por quienes les sacrificaron…


Ahora lo que hace el Poder y, en general, toda la Sociedad en bloque, es aislar a los adelantados, cortarles todas las vías de subsistencia y, literalmente, enterrarles en vida y matarles de hambre. Y este crimen, repetido una y otra vez a lo largo de la Historia, lo perpetran personas respetables y supuestamente honestas, siendo secundadas en ese auténtico asesinato, por el conjunto de la sociedad…, por lo que antes se denominaba la mayoría silenciosa…


Que nadie piense que he escrito cuanto antecede con ira, con indignación o con rencor y resentimiento. ¡En modo alguno! No niego que durante muchos años sentí de ese modo, pero hace ya lustros que en vez de llorar por mí, lloro por la ruindad y pavorosa ignorancia de quienes han tratado y siguen tratando de hacerme daño. Dicho con otras palabras, paso olímpicamente de la maldad y de la estupidez humanas y en vez de lamentarme por el daño que recibo, prefiero consagrar todas mis energías a trabajar, a mantener mi espíritu libre de tanta inmundicia, y a ser feliz a base de relacionarme exclusivamente con ese ¡ÍNFIMO! porcentaje de personas dignas de tal nombre, cuyo trato enriquece y ennoblece, en lugar de ensuciar, como suele ser el caso tristemente generalizado.


Haber dedicado TODA mi vida profesional, adulta, a causas desinteresadas y altruistas de tipo cultural, social, intelectual y humanitario son mis credenciales ante la Posteridad, así como los argumentos sólidos e incontestables que me permiten escribir en los términos en que acabo de hacerlo. Y haber realizado un OBRÓN impresionante y sin precedentes, que vengo ofreciendo altruistamente a la Sociedad, sin otro objetivo que el de enriquecerla intelectual, cultural y moralmente, es y será siempre lo que me defina como persona, más allá de cuanto los demás puedan opinar de mí.


Estoy en paz con la Vida y con mi Conciencia, porque pocas personas en toda la Historia habrán sacado más partido de sí mismas, habrán trabajado más y se habrán exigido más de lo que yo me he exigido y sigo exigiéndome cada día. Y con eso está dicho todo. Todo lo cual me garantiza un privilegio al alcance de muy pocos seres humanos: el de que, cuando me llegue el momento, podré morirme feliz y sonriéndome…


Lo han intentado y siguen intentándolo, pero hasta la fecha y a punto de cumplir los 65 años, nadie ha conseguido hundirme. Ni lo conseguirán. Y por mucho que lo intenten, nadie conseguirá enterrar mi obra y borrarme de la memoria colectiva. Entre otras cosas porque he descubierto yo solo respecto a nuestro Pasado, un millón de veces más que toda la Humanidad junta desde que existe como tal.


Dejémoslo aquí hasta que se cumpla un nuevo aniversario de aquel Jueves Santo, 19 de Abril de 1984, en que descubrí el origen ibérico de la Humanidad y de la Civilización…


Han sido contadísimas, sí, pero GRACIAS a todas las personas GRANDES que he conocido a lo largo de estos 26 años de calbario, la mayor parte de las cuales forman parte de nuestro Círculo.


Y gracias también, en fin, a aquellos de vosotros (Robescarmen, Lurdiña, Conspirator, Llaniska, La Sirenita, El Kóndor, El Señor del Sinaí y mis hijas pequeñas) que por ese orden me habéis escrito o telefoneado para felicitarme por este 26 Aniversario de la fecha más importante de mi vida. Tras las líneas de Conspirator que acabamos de leer, reproduzco a continuación las palabras de tres de ellos. En primer lugar, de Robescarmen, la más madrugadora a pesar de que anda algo desbordada debido a las dolencias de su marido:


Nadie se olvida de ti, es imposible. Todos pensamos que nos repetimos en agradecimientos y en felicitaciones, porque no es común tener motivos permanentes para manifestarlos. Un abrazo, y disfruta de este día tan maravilloso para ti. Felicidades.


Por cierto, el origen prehistórico de la Semana Santa me ha encantado. Es precioso, ¡tan sencillo y tan natural…! Nuevamente Enhorabuena.


Y Lurdiña, la amanuense de Las Confidencias, me ha escrito en estos hermosos y cariñosos términos:


Mi querido Jorge, sé que hoy es una fecha muy significativa para ti: la del aniversario de tu tesis acerca del origen de la humanidad racional en el Cantábrico. Precisamente por ello y como para otras muchas personas que te quieren, este día también es significativo para mí, justo por esta razón y más allá de la importancia que puedan tener tus investigaciones por sí mismas. Por eso me atrevo a pedirte que me dejes compartir un poco tu satisfacción ante esa labor tan ardua y consistente que realizas, a despecho de la ingratitud o incomprensión de quienes le han puesto zancadillas a tus esfuerzos. Un beso, Lourdes.


Y por último El Kóndor, en la misma línea de cariño y de gratitud…:


Quiero felicitarle por el 26 aniversario de su descubrimiento del origen ibérico de la Humanidad. MUCHÍSIMAS FELICIDADES QUERIDO JORGE María. El hecho de haberle conocido y de estar aprendiendo de su sabiduría, es para mí el mayor honor y creo, también, que lo mejor que me podía haber pasado en mi vida. Le ruego me permita expresarle una vez más, mi agradecimiento infinito por lo que está forjando, por lo menos en mí. Me siento muy honrado. Un abrazo. Mikel Angelo.


Dicho todo esto, os dejo con los Sonetos anunciados sobre la Semana Santa, con los que espero haber cumplido dignamente el encargo efectuado por la DAMA. Como se comentan por sí mismos, huelgan los comentarios… Para ilustrarlos con un audiovisual, he elegido un precioso y pío PPs que nos ofrece la propia Sirenita, Arritxu Bidasoro, montado a partir del Padre Nuestro cantado en Euskera. Es una preciosidad, incluso para un ateo, y me reafirma en la idea de que si la lengua castellana es la ideal para hablar con Dios, como defendiera inteligentemente el Emperador Carlos V, que era alemán, no me cabe la menor duda de que la lengua baska, si existiera ese ser hipotético, sería la LENGUA DE DIOS…


Por eso, que no malgasten sus energías quienes, desde uno u otro bando, utilizan al sufrido EUSKERA como arma política arrojadiza, porque la Lengua Baska ha existido desde siempre…, y seguirá existiendo mientras exista la Humanidad.


De lo que tampoco cabe la menor duda es de que el Castellano es la lengua por antonomasia de la POESÍA… Y en los Sonetos que siguen tenéis una prueba elocuente de ello…


{Epílogo de la DAMA:


Como son mis Confidencias y hoy han hablado casi todos menos yo, voy a rubricar este nuevo Capítulo de mi novela, prestándoos un servicio a todos que creo me vais a agradecer. Escuchad…


Veréis, como Diosa que soy, me imagino que tendréis interés en conocer cuál es mi opinión sobre los descubrimientos históricos de Meneses y sobre lo que él acaba de escribiros, al hilo de la efemérides que acaba de celebrar… Obviamente, mi perspectiva es infinitamente más amplia que la vuestra, máxime que mi presencia en la Tierra coincidió con los tiempos que con tantísimo celo viene escudriñando y esclareciendo vuestro amigo el Introitista…


Como los Dioses nos regimos básicamente por el sentido común, voy a limitarme a aportaros varios argumentos, basados en ese mismo sentido común, que son los que permiten valorar el trabajo de vuestro amigo Meneses. Aquí los tenéis:


Ayer se cumplieron 26 años del día en que vuestro Introitista descubrió que la Humanidad racional o sapiens había tenido su matriz a orillas del Kantábrico:


1. ¿Es concebible que si estuviera equivocado, en 26 años y en la época de la Historia en la que más se está investigando el origen del ser humano, no se hubiera producido ni un solo descubrimiento que le desautorice y que contradiga o desmonte sus tesis?


2. ¿Es concebible que pueda estar equivocado cuando desde el año 1988 (cuatro años después de realizar su descubrimiento), no han cesado de producirse hallazgos arkeológicos y antropológicos y descubrimientos genéticos que confirman aplastantemente sus tesis?


3. ¿Si estuviera equivocado, no son 26 años tiempo más que suficiente para que algún otro científico de todo el mundo le hubiera rebatido?


4. Vuestro Introitista tendría que ser Dios para haber logrado casar los MILLARES de datos históricos, arkeológicos, antropológicos, genéticos, geográficos, iconográficos y filológicos que ha conseguido que casen de una forma aplastante, con plena coherencia y sin incurrir en contradicción ninguna.


5. Porque, como escribió un filósofo griego de la Antigüedad al que llamaron Aristóteles, “es señal de ser VERDAD una cosa, cuando todo lo demás coincide con ella y la refrenda”.


6. No perdáis de vista que la “tesis” de Meneses no es una tesis más sobre el origen del ser humano y de la Civilización sino que es la ÚNICA general, extensísima, multidisciplinar y de base científica que jamás se ha construido en toda la Historia de la Humanidad. Porque el cuento de hadas de Adán y Eva no era una tesis…, y tampoco las elucubraciones que se efectúan a partir de cada nuevo hallazgo antropológico que se realiza.

Y del supuesto origen simiesco del ser humano defendido por cierto biólogo inglés, prefiero no hablar porque perdería mi compostura divina ante tamaña barbaridad. Aparte de que eso no es una tesis sustentada en pruebas diversas y concluyentes, sino una mera hipótesis o elucubración más.


Os hago un vaticinio: no mucho tiempo después de que Meneses pase a mejor vida y yo me lo lleve conmigo, pasará a ser recordado y quedará en la Historia como:

EL HOMBRE QUE LE DEVOLVIÓ LA MEMORIA A LA HUMANIDAD…

Lo dejo en este punto. En las páginas que siguen, Lurdiña ha reproducido los siete Sonetos de Meneses sobre la Semana Santa…


Hasta nuestra próxima cita, cuando Lurdiña (que últimamente anda atareadísima) encuentre unas horas para atenderme…


Séptimo Domingo POÉTICO


Sonetos sobre la SEMANA SANTA


- Soneto 2360 -

Semana Santa, de emociones tantas,
en las que España toda vibra y siente,
y nuestra devoción se hace patente,
entre ilusiones y pasiones…, ¡cuántas!
Incluso a los ateos nos decantas,
con tu candor y tu fervor ingentes,
remotas tradiciones inocentes,
que nos mantienen, tiernas, a sus plantas…
Las lágrimas florecen por doquiera,
al calor de rituales milenarios,
en los que todo, todo, se exagera…
Y se hacen nuestras calles, relicarios,
en los que la violencia se atempera
y el aire huele a flores y a incensarios…


(2360. Martes Santo, 30 de Marzo 2010; en Valladolid. Iglesias de Las Angustias, a las 20,30 horas)

 

- Soneto 2361 -

La tradición devota se recrea,
al despuntar, puntual, la Prima-Bera,
y el Arte modelado con madera,
por calles y por plazas se pasea.
El arte por los barrios merodea,
surgiendo de los Templos se libera
y del ambiente todo se apodera,
artística y benéfica marea…
La devoción y el Arte, amancebados,
transforman el paisaje y lo embellecen
y juntos, como dos enamorados,
con su ceremonial nos enternecen.
Su antigüedad los hace, así, sagrados:
en Abril los rituales reverdecen…


(2360. Martes Santo, 30 de Marzo 2010; en Valladolid. a las 22,00 horas)

- Soneto 2364 -

Son días de silencio y penitencia,
de introversión y reflexión piadosa,
en los que el hombre aparca su impaciencia,
y piensa, y al pensarse, al fin reposa.
Semana Santa, Tiempo de Inocencia,
de huella honda y fuerza poderosa,
que para hacer eterna su vigencia,
con rancias tradiciones se desposa.
Conservas tu misterio y tu Belleza,
desde que el hombre existe como tal,
y fiel a esa raigambre, a esa pureza,
recreas tu legado inmemorial.
La amnesia, la perfidia y la torpeza,
han borrado tu lectura original.


(2360. Miércoles Santo, 31 de Marzo 2010; en Valladolid. a las 14,00 horas)

- Soneto 2365 -

Han borrado tu origen a conciencia,
y a conciencia yo lo he reconstruido,
de nada, por lo tanto, habrá servido,
ese largo derroche de indecencia…
Semana Santa, tiempo de inocencia,
cuyo origen el hombre ha pervertido,
y lo que fue una Pascua ha convertido,
en tiempo de dolor y penitencia.
Palestina, Judea…, todo un cuento…,
y Herodes, y Pilatos…, y Maroto…,
todo es una patraña, un burdo invento…:
¡que no nos vendan más tan vieja moto!
Mas la Verdad recobrará su aliento,
merced a este Poeta, su devoto.


(2365. Miércoles Santo, 31 de Marzo 2010; en Valladolid; iglesia de Las Angustias, a las 21,00 horas)


- Soneto 2366 -

Semana Santa, santa remembranza,
del momento supuesto y memorable,
en que el Sol, tras urdirse su matanza,
nos transmitió su esencia inestimable.
Asesinado, tras vil asechanza,
urdida por un Ángel despreciable,
el Sol nos dio su semen, su esperanza,
y floreció la vida perdurable.
Para que la existencia floreciera,
el Sol murió y la Tierra fue fecunda,
pues su simiente vino a nuestra Esfera
y germinó en el Agua que la inunda.
Nació la Vida así, de esta manera,
y desde entonces, en el MAR se funda.


(2366. Miércoles Santo, 31 de Marzo 2010; en Valladolid; iglesia de Las Angustias, a las 22,00 horas)


- Soneto 2367 -

Cristo es el Sol, en suma, humanizado,
y María es el mar que le acogiera
y en el que la Existencia floreciera,
merced a aquel Encuentro iluminado…
Y Kristo se hizo mar, se hizo PESCADO,
en la matriz que el agua le ofreciera,
por eso el mar, MARÍA, a su manera,
le dio vida en su seno inmaculado.
La Mar es nuestra madre y la de Kristo
y Cristo el ASTRO que nos ha forjado
y que con su semilla y fuego, insisto,
la Vida aquí en la Tierra ha modelado.
Tal era nuestro origen, así, mixto:
frutos que el Mar y el Cielo han engendrado.




(2367. Miércoles Santo, 31 de Marzo 2010; en Valladolid; iglesia de Las Angustias, a las 22,30 horas)


- Soneto 2368 -

Esta interpretación tenía un fallo:
si el Sol murió, ¿por qué nos ilumina?,
¿por qué el Sol resplandece sin desmayo,
proyectando su llama cristalina?


Tres días se apagó su color bayo
pero tras esa tregua mortecina,
el Sol, imaginado como Gallo*,
renació cual la fábula imagina…
Cantó el gallo tres veces**, recordando,
los tres días que el Sol, sin luz ni llama,


permaneció sin vida, agonizando…
hasta que el Sol recuperó su flama
y tras ese interín, resucitando,
dio validez a tan infantil trama…


* Por eso se celebra la Misa del Gallo a la hora y en el día en el que, sin fundamento histórico ni verosimilitud ninguna, se pretende que nació Jesucristo…


** San Pedro, primer Papa supuesto de Roma, es una réplica del propio Cristo. Por eso era pescador y por eso pudo navegar sobre las aguas como lo hizo el propio Cristo….


(2367. Miércoles Santo, 31 de Marzo 2010; en Valladolid; siguiendo varias Procesiones por las calles del centro de Valladolid, sobre las 23,30 horas)

IX. La Romería de EL ROCÍO…

Como John F. Morphi y Benito Lertxundi, al igual por supuesto que El Kóndor, reciben cada día los Introitos que escribe Meneses junto a la Ría del Urola, allá en mi patria chica de Zumaia, cuando hoy se han vuelto a reunir los tres a la hora de comer, con el fin de organizar el viaje de retorno a España de los dos últimos y ante la impaciencia de sus respectivas esposas que les están reclamando con insistencia, todos ellos acababan de leer lo que sobre el origen del nombre del mes de ABRIL ha escrito el infatigable escritor a lo largo de la noche pasada. Era inevitable, pues, que la conversación haya derivado hacia ese asunto…

-Supongo que habréis leído, como yo, lo que nos ha enviado esta mañana vuestro paisano desde Zumaya, ha roto el hielo Morphi. Aunque él no dice nada al respecto, mientras le estaba leyendo no he podido evitar relacionar todo lo que dice con la que a mi juicio es la Romería más importante del mundo, que se celebra justamente por estas fechas del mes de Abril…


-¿A cuál te refieres?, ha preguntado Lertxundi mientras emulaba a John F. recogiendo cuidadosamente las migas del mantel, ante la mirada no poco estupefacta de El Kóndor…


-¡Por supuestísimo a la del ROCÍO...!, le ha contestado Morphi casi a bocajarro… Y aprovechando la expresión de sorpresa que ha podido leer en el rostro de los dos guipuzkoanos y un poco para reconciliarse con ellos, ha añadido sobre la marcha: En España tenéis varias de las Fiestas más importantes y famosas del mundo… No andan muy desencaminados los Franceses cuando, con una mezcla de desprecio y de envidia, os echan en cara eso de que España es el país de la Fiesta…


-¿Cuáles son a tu juicio esas Fiestas más importantes?, ha mediado El Kóndor al tiempo que luchaba denodadamente para salir del estado semi-hipnótico al que le habían conducido Morphi y Lertxundi recogiendo a dúo las migas del mantel, con meticulosa y ceremoniosa disciplina…


-Sin lugar a dudas, la más importante son los Sanfermines de Pamplona, bien cerquita de vuestra tierra y que he leído en alguna parte que Meneses valora como una prueba más de la primogenitura histórica del Pueblo Basko… Y debo reconocer que no anda muy equivocado, porque sólo si efectivamente vuestro pequeño país es la cuna de la Humanidad, se entiende la atracción irresistible que las gentes de todo el planeta sentimos por esa Fiesta, así como el hecho de que cuantos acudimos a ella, nos sintamos allí como si estuviéramos en nuestra propia casa. Yo he vivido dos Sanfermines, por supuesto cuando era más joven, aunque debo reconocer que no tuve redaños suficientes como para ponerme a correr delante de los toros por la calle Estafeta… Eso os lo dejo para vosotros y para los que están tan locos como vosotros…


-Yo los he corrido varias veces, corroboró El Kóndor, una vez que había conseguido vencer la fascinación que le producía el ritual del barrido de las migas del mantel, escenificado por el profesor norteamericano y por su émulo oriotarra Benito Lertxundi… La verdad es que resulta muy emocionante, añadió en tono nostálgico… Y mientras servía agua mineral en los vasos de todos, insistió en preguntarle a John F.: ¿Y después de los Sanfermines, qué otras fiestas españolas te parecen importantes y unibersales?


-Pues por este orden, la Semana Santa sevillana (aunque yo prefiero la de Castilla…), la Romería del Rocío… y Las Fallas valencianas… Y he estado en todas…, menos en El Rocío… Por eso te agradezco que hayas sacado este asunto a colación, porque quería hablar de ello y haceros una propuesta…


El Oriotarra y el Zumaiarra se miraron sorprendidos y expectantes… ¿Qué podía proponerles a dos guipuzkoanos aquel profesor norteamericano, en relación con esa Romería del Rocío andaluza que a ellos les suena tan a chino, o más, que a él? Morphi se apresuró a sacarles de dudas:


-Aunque ya sé que vuestras respectivas mujeres os están reclamando impacientes, ¿qué os parece si viajo con vosotros a España y, como vosotros tenéis vuelo para Madrid, cogemos el A.V.E. de Sevilla y nos llegamos hasta Huelva para vivir el ambiente increíble que por estas fechas y por lo que he podido apreciar en varios documentales que he visto, se vive en ese Santuario del Sur de España? Serían solamente unas horas de visita y después yo viajaría con vosotros hasta el País Basko… Tengo ganas de conocer al bueno de Meneses y, de paso, a ver si consigo conocer también a esa enigmática Dama de Elche que, según me contáis, sólo se hace visible en su patria chica de Zumaya… Si ella dice ser la Diosa Primigenia adorada por todos los pueblos de la Antigüedad, ¿qué mejor que este mes de Abril que, según Meneses, le estaba consagrado, para conocerla en su propia salsa y en la que fuera su cuna baska? Y, además, vuestra tierra tiene que estar preciosa por estas fechas, en el punto álgido de la Prima-Bera…


Morphi, una vez que al alimón con Lertxundi no habían dejado ni una sola miga en el mantel, jugueteaba ahora con un rotulador Pilot de color azul, sin quitarles ojo a sus amigos con el fin de escrutar su reacción a su inesperada propuesta… No tuvo que esperar demasiado la respuesta de ambos…


-Voy a telefonear a mi mujer, dijo el oriotarra Lertxundi al tiempo que hacía retroceder su silla para levantarse…


-Yo voy a hacer lo mismo, voy a hablar con Inés, dijo a su vez el zumaiarra Mikel Angelo, haciendo lo propio y dirigiéndose hacia la puerta del restaurante con el fin de poder hablar con su mujer con mayor libertad. Ambos hicieron exactamente el mismo gesto, llevándose una de las manos a un bolsillo para sacar uno de esos teléfonos que unos llamáis celulares y otros, móviles. Podríais poneros de acuerdo, llamando a las mismas cosas con los mismos nombres o, por lo menos, parecidos. ¡Qué manera de complicaros la vida innecesariamente…!


Morphi, al quedarse solo, hizo una señal con la mano al camarero y le pidió que le trajese la nota de la comida, dispuesto a invitarles a sus dos amigos como, de hecho, había venido haciendo a lo largo de los días pasados, desde que sugirió a Lertxundi que prolongase su estancia en U.S.A. con el fin de dar un Concierto y de impartir una charla en su Unibersidad… Formaba parte del trato.


Una vez hubo pagado la cuenta que le presentaron y como sus amigos no volvían, sin duda porque convencer a sus esposas no les estaba resultando tan sencillo como habían imaginado, extrajo uno de esos aparatos que llamáis portátiles de una carterita negra y pude ver cómo tecleaba la palabra ROCÍO y cómo se puso a leer ávidamente cuanto apareció en la pantalla de eso que unos llamáis ordenador y otros computer o computadora… ¡Estamos en lo mismo: dos nombres para la misma cosa!


Pero vamos a dejar a nuestros amigos que sigan ahí con sus cosas y me vais a permitir que yo me adelante a ellos y que vuele en espíritu de regreso a Zumaia, con el fin de encarecerle a La Sirenita que le pida un nuevo favor, de mi parte, a Meneses… Este pobre hombre va a acabar hartándose de mí, pero estoy intrigadísima por conocer lo que se esconde detrás del nombre de esa Romería a la que van a viajar nuestros tres amigos, y quiero sorprenderles en el momento adecuado, dándoles a conocer lo que vuestro Introitista me diga… La verdad es que a los Dioses nos viene de perlas eso de tener a currantes como Meneses, descifrando y desentrañando todo aquello que incluso nosotros mismos hemos olvidado… En el supuesto, claro está, de que lo hayamos sabido alguna vez… Porque os puedo asegurar, con un profundo conocimiento de causa, que los moradores del Olimpo estamos muy lejos de ser tan sabios como vosotros os imagináis…


Si los Dioses fuésemos tan sabios como suponéis, ¿no os dais cuenta de que el mundo en general y vuestro Planeta en particular, funcionarían infinitamente mejor de cómo funcionan?


Somos Divinos, es verdad, pero precisamente porque estamos siempre en las nubes, somos un poquito torpes. Nos pasa un poco lo mismo que a aquellas mujeres que de tan hermosas y dulces como son, resultan casi divinas, pero que cuando se las conoce en profundidad, muestran sus carencias y se muestran rabiosamente humanas. Algunas de ellas, incluso, rabiosamente cretinas. Como decía un devoto de mi Santuario de Elche, que se llamaba Luis Pérez y que era encantador, aunque algo rencoroso…: -Esas mujeres parecen divinas, pero las sacudes un poco y caen bellotas…


Si a los Dioses se nos sacude, no caen bellotas como en el caso de las mujeres que parecen divinas, de tan hermosas, pero sí que caen desengaños a punta pala, como diría un peón de albañil…


Otro devoto mío de Elche, que era catalán y que se llamaba Lluis María Bou, repetía sin cesar esta frase: -¡El Dios que lo menea, qué mal lo menea!... Jamás me molestaron estas palabras, que alguno podría considerar sacrílegas, porque el bueno de Bou tenía más razón que un santo…


Meteos en la cabeza que la Bondad es cosa de los Dioses, pero que la Sabiduría es privilegio exclusivo de la VIDA, que ésta otorga a aquellos seres humanos, generalmente hombres, que consagran plenamente sus vidas a buscar la Verdad, afrontando para ello toda suerte de riesgos, renuncias, condenas y sacrificios… O sea que acostumbraos a no pedirnos peras al olmo a los Dioses, so pena que queráis pasaros la vida yendo de desengaño en desengaño e increpándonos indignados por no atender vuestras demandas con la puntualidad y el acierto que nos reclamáis.


Alguno estará pensando que si la VIDA es tan sabia se debe a que los Dioses la hemos hecho así, pero de eso habría muchísimo que hablar porque por esa regla de tres, los padres o abuelos de los Sabios deberían haber sido sabios también y éste es un hecho que hasta ahora no se ha dado jamás.


Los Dioses somos Dioses y punto. Y es bueno que os vayáis haciendo a esta idea y que empecéis a aceptarnos como somos, del mismo modo que nosotros os aceptamos y os toleramos como sois: por lo común, muy imperfectos… O sea que, por favor, no os paséis toda vuestra vida pidiéndonos mercedes y favores, porque resulta un rollo insoportable tener que escucharos y que soportar la interminable letanía de vuestras súplicas. Entended de una vez que si no os damos más, es porque no podemos. Y punto. Porque la realidad es que el Mundo (que insisto en que no es un invento nuestro), se nos ha ido bastante de las manos… O sea que estamos tan desbordados como vosotros…, pero con la diferencia de que nosotros no podemos consolarnos pidiendo ayuda a nadie…


De todo esto sabe más que nadie una embajadora nuestra que se llama Robescarmen a la que me he referido en capítulos precedentes y que aunque me ha pedido que no la mencione en mis Confidencias, he decidido no hacerla ningún caso, porque sé que no es ése su deseo más profundo e íntimo… Y una cosa que sí tenemos los Dioses, a pesar de que no seamos sabios, es que sabemos leer maravillosamente en la mente de los humanos, hasta el punto de descubrir lo que ni ellos mismos saben de sí mismos…


Mi otra gran amiga, La Sirenita de Zumaia, le ha transmitido mi ruego sobre El ROCÍO a Meneses y éste le ha contestado que para Mí, lo que sea… Y dicho y hecho, se ha puesto manos a la obra y ya tengo lo que ha escrito para mí este dócil y fecundo asistente de los Dioses que, interpretando nuestros deseos y antes de saber que estuvo en ella la Cuna de la Humanidad, puso su feudo, hace un año, en mi villa solariega de Zumaia…


A todo esto, hace rato ya que nuestros tres amigos han abandonado el Restaurante en el que han comido y que, tras obtener los dos guipuzkoanos el beneplácito de sus esposas, se han dirigido a sus habitaciones respectivas en el Campus de la Unibersidad, con el fin de preparar las maletas y de volar de inmediato hacia Madrid, para seguir viaje sobre la marcha a la que erróneamente pero con mucha gracia, se conoce como La tierra de María Santísima… Porque la verdad es que mi tierra es la que acabo de señalaros en el párrafo anterior, pero sí que es cierto que me he aclimatado maravillosamente en tierras andaluzas…


Contando con la colaboración de Lurdiña, me las he arreglado para que, a través de El Kóndor, Morphi y Lertxundi tuvieran conocimiento del escrito que sobre La Birgen del Rozío ha escrito Meneses para mí, de tal modo que ya podéis imaginar cuál ha sido el tema de conversación de nuestros amigos, durante el largo vuelo de avión que han compartido juntos, sentados en asientos contiguos…


-O sea que según parece, la Birgen del ROZÍO es más baska incluso que la Birgen de Begoña, Patrona de Vizcaya… ¡Esto es alucinante!, repetía una y otra vez Benito Lertxundi… ¡Y yo que pensaba que ya lo sabía todo sobre mi tierra! Ni siquiera cabe el consuelo de pensar que Meneses se equivoca, porque los datos que nos ha aportado resultan concluyentes…


-Sí, terció John F., mientras se le iban los ojos en pos del trasero de la azafata
 que acababa de servirles la comida… Me temo que tendremos que aceptar, una vez más y aunque nos reviente, que las cosas son como este hombre dice. ¡Por qué no le habré conocido, antes de incurrir en la estupidez de escribir el libro que he escrito contra la pobre Dama de Elche…!

Si John F. Morphi hubiera sabido que yo le estaba escuchando, se habría librado muy mucho de pronunciar las palabras que acababa de pronunciar y que venían a ser como una rendición en toda regla y sin condiciones ante mí, antes incluso de haber entablado combate… El Oriotarra y el Zumaiarra escucharon estas últimas palabras de su amigo sin pestañear, porque ya tenían más claro que el agua que John F. estaba profundamente arrepentido de haber escrito el libro de marras…


-¿Os habéis fijado qué culito tan divino tiene esta niña que nos ha servido?, abundó Morphi, retomando sus propios pensamientos y abriendo un paréntesis en el asunto de la Birgen del Rozío que tan perplejos tenía al Kóndor y a Lertxundi...


Pero los dos Guipuzkoanos no estaban en ese momento para culitos divinos, en parte amodorrados por el viaje, en parte preocupados por el broncazo impresionante que les iban a pegar sus respectivas y matriarcales esposas, cuando regresasen a casa. Porque habían aceptado la prolongación del viaje muy a regañadientes y movidas sólo por la confianza en que su relación con el Profesor norteamericano resultase positiva y fecunda para ellos… ¡Si ellas supieran, pobres, que el bueno del Profesor les estaba intentando encandilar, como él lo estaba en ese momento, con el culito divino de la azafata…!


-¡Hacía años que no veía un culo tan divino!, insistió John F. para mortificación de sus amigos y recurriendo a esa joya anatómica como un pretexto para intentar desperezarles, víctimas como eran de una modorra insoportable

 que empezaba a resultar contagiosa y que amenazaba con arrastrarle a él mismo hacia el mismo sueño atroz que atenazaba a sus compañeros de viaje… Como el culo de aquella damita no producía efecto alguno en ellos, decidió utilizar artillería mucho más pesada y fue directo al grano:


-Meneses sostiene que ROZÍO procede de ARRAZILLO y que es eso lo que justifica la presencia del topónimo Arrezife a tiro de piedra del Santuario del Rozío,


 en el Parque de Doñana. Y dice también que es ese mismo Arrazillo > Razillo el que ha dado nombre a todos estos lugares que se concentran en el ámbito de aquel Santuario…: Rozío - Arrezife - Villa Rasa - Rozina - Roziana - Resina - La Res ...

Lertxundi comprendió que su compañero de asiento no iba a dejarle dormir tranquilo y optó por rendirse y por darle carrete…:


-Si eso es así, ese primitivo nombre, Arrazillo, ¿de dónde procede?


-Pues la tesis de vuestro amigo El Introitista es la de que ese nombre procede de una antigua Ciudad Sagrada basko-kántabra llamada ARRAZILLA, que los historiadores clásicos documentan con los nombres de Arrazillus o Arazillum y que, según Meneses, sería el precedente directo del Santuario de la Birgen del Rozío...


El Kóndor, recuperado también de la modorra, decidió entrar en liza y meterse de lleno en el asunto como sus amigos:


-Tras recibir el escrito de Meneses he dedicado un rato a rastrear la huella que esa antigua ARRAZILLA pudiera haber dejado en el País Basko, y lo que he descubierto es impresionante… Y mostrándoles la pantalla de su ordenador portátil, empezó a señalarles…:


-Ved aquí en este mapa, la población de ARAKIL,
que es bastante importante y que está situada al pie de la Sierra de Andía y del Santuario de San Miguel In Excelsis, en la ribera del río Arakil del mismo nombre…


-Sí -dijo Morphi algo escéptico-, pero eso puede ser una simple coincidencia…


-Eso mismo me he dicho yo, le ha cortado El Kóndor, pero ved aquí toda la cantidad de poblaciones cuyos nombres se han derivado de ARRAZILLA y que se concentran en el entorno de ARAKIL… Y recurriendo a un bolígrafo que sacó de un bolsillo de su cazadora, empezó a señalarles, a modo de puntero, los emplazamientos de esas poblaciones:


-Arruazu…, Arruiz…, Urrizola…, Araiz…, Areso…, Errazkin…, Erroz…, Urriza…


-¡Es impresionante! -rubricó Lertxundi-, sobre todo porque esa zona está llena de montes y de lugares sagrados. Porque, aparte del que tú has citado, está el Monte Trinidad, de casi 1.100 metros…


-Bueno, pues eso no es nada al lado de lo que viene ahora -apostilló El Kóndor, que estaba creciéndose por momentos…- Fijaos en todos estos nombres que se apiñan entre Durango y Mondragón, en el límite entre las tres Provincias baskas de Bizcaya, Álaba y Guipúzkoa… Y fue señalando uno a uno…:


-ARRAZOLA…, Arejola…, Arrasate…, Aresti…, Araoz…, Arretxabaleta…, Urrejola…


-¡Pero lo gordo no es esto sino el hecho de que todos estos lugares que acabo de enumeraros y de señalaros en el Mapa, se extienden al pie del Santuario de la Birgen de ARRANZAZU o ARANZAZU, Patrona de Guipúzkoa…


Aunque se había desentendido un poco del asunto toponímico basko, que a él le quedaba bastante lejano, y había preferido seguir manteniendo su fecundo y apasionado diálogo visual con el culo de la azafata, Morphi comprendió en el acto la trascendencia del dato que acababa de aportarles Mikel Angelo:


-Según eso y si no te he entendido mal, la Patrona de los Guipuzkoanos y en alguna medida de todos los Baskos, es la misma a la que rinden culto todos los Andaluces bajo esa advocación de Rocío, que procedería de ARRAZILLO… Y si he oído bien, ARRAZOLA es una de esas poblaciones que acabas de citar, situada en el entorno del Santuario de ARANZAZU… ¡El asunto está más claro que el agua!, sentenció.


-A partir de todos estos datos, el origen basko de los Andaluces resulta incontestable -añadió Lertxundi mientras se mesaba los cabellos…- Porque pongo en vuestro conocimiento que la palabra castellana RAZA, tan importante en el pasado, procede del Euskera ARRAZA… Lo mismo que RAZÓN, que a la postre es lo que nos distingue como seres humanos… O sea que detrás de los nombres de esas dos Bírgenes veneradas como Patronas por Baskos y por Andaluces, se esconde la memoria de la Diosa de la que unos y otros se consideraban hijos y descendientes…


­-Dicho con otras palabras -remató Morphi, ahora ya visiblemente emocionado-, esas dos Bírgenes han perpetuado la memoria de la supuesta Diosa Madre de la Humanidad… Es decir, de aquella que anda detrás de mí, presentándose como la encarnación de la Dama de Elche y persiguiéndome por haber escrito un libro contra ella… Aunque si no recuerdo mal, ella dice que nació en Zumaya, que es un pueblo de la Costa Baska bastante alejado de los lugares que Mikel Angelo acaba de señalarnos en el Mapa…


-Sí, -asintió El Kóndor como zumaiarra que es-, la DAMA nos ha repetido un montón de veces que Ella nació en ZUMAIA y que esta antigua Bahía (que es mi patria chica), fue la Cuna de la Humanidad…


-Pues entonces aquí hay algo que no casa, dijo Morphi suspirando y sintiéndose a la vez algo aliviado…


-¡No, querido amigo!, le corrigió de inmediato Benito Lertxundi… Siento darte este disgustazo, pero la Patrona de ZUMAIA es la única Birgen del Planeta que ha conservado en su nombre la raíz del nombre de aquella ARRAZILLA que dio nombre a la Birgen del ROZÍO, así como a la de ARRAZOLA o ARRANZAZU, Patrona de los Baskos…


-¡No me jodas!, exclamó Morphi, mostrando un conocimiento profundo del Castellano que no dejó de asombrar a sus dos amigos guipuzkoanos…

-Pues sí, siento darte este nuevo disgusto pero la Patrona de Zumaia responde a este impresionante nombre, que rezuma antigüedad por todas sus letras:
la ¡Birgen de ARRITOKIETA!

-¡Me acabáis de joder bien jodido!, casi voceó Morphi, mientras se retorcía sobre sí mismo, acomodándose en el asiento en ademán de querer descabezar un sueño y dando la conversación por concluida…


Benito Lertxundi le miró al Kóndor y mostrando deseos de querer hacer lo mismo que John F., se limitó a decirle a su amigo de Zumaia: -La verdad es que todo esto es acojonante…


Mikel Angelo se quedó perplejo y a solas con sus reflexiones, que corrían desbocadas por su mente… Para refrenarlas y distraerse, abrió la página que tiene en Internet y a la que llama
 y buscó en ella un audiovisual o
 PPs sobre la Romería del Rocío

 que había conseguido encontrar y que ya me encargaré yo, merced a mis artes divinas y a la colaboración de El Kóndor y de Lurdiña, de que recibáis como ilustración de este noveno Capítulo de mis Confidencias. No dejéis de verlo porque merece la pena…

Morphi, antes de caer profundamente dormido, abrió un instante los ojos, de forma muy disimulada, y buscó el culo divino de la azafata como último clavo al que aferrarse en esos momentos de desasosiego, desazón y desconcierto… Pero la azafata estaba reventada de tanto trajín y había decidido descansar un rato, ocupando su plaza y sentándose sobre la parte más divina de su cuerpo…

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